Mercado de la Juárez: una década de obras pendientes y problemas que vuelven una y otra vez

Desde la remodelación iniciada en 2015, locatarios del Mercado Municipal Miguel Hidalgo han documentado retrasos de obra, problemas eléctricos, techumbres inconclusas, falta de estacionamiento, inseguridad y periodos de fuertes caídas en las ventas. En 2026, algunas de las demandas de infraestructura vuelven a ser prácticamente las mismas.

MAZATLÁN, Sinaloa.— Para entender los problemas que actualmente plantean los locatarios del Mercado Municipal Miguel Hidalgo, mejor conocido como Mercado de la Juárez, no basta revisar las quejas de los últimos meses.

Una revisión de publicaciones periodísticas desde 2015 muestra que varias de las dificultades actuales forman parte de una historia que se ha prolongado durante más de una década.

El punto de partida puede ubicarse en 2015, cuando se anunció una remodelación integral del mercado, con una inversión reportada inicialmente en alrededor de 16 millones de pesos. El proyecto contemplaba renovación de drenaje, techumbre, cableado eléctrico y una subestación para atender a los comerciantes.

2016: los retrasos aparecen casi inmediatamente

Apenas unos meses después del inicio de los trabajos comenzaron las primeras inconformidades.

En enero de 2016, Noroeste documentó que la remodelación, iniciada en octubre de 2015 y originalmente prevista para concluir ese mismo año, registraba apenas alrededor del 30 por ciento de avance.

Parte del mercado permanecía con el techo abierto y protegido provisionalmente con plástico, mientras algunos comerciantes advertían que las condiciones reducían la afluencia de clientes.

Los locatarios comenzaron entonces a exigir que los trabajos fueran agilizados y que se definiera una fecha de conclusión.

Para marzo de ese año se reportaba un avance superior al 50 por ciento. El proyecto ya era descrito con una inversión aproximada de 17.5 millones de pesos e incluía fachadas, techumbres, drenaje, agua potable y electrificación.

2017: obra inconclusa y dinero de los propios comerciantes

Un año después, los problemas continuaban.

En mayo de 2017, Debate reportó que la remodelación llevaba aproximadamente año y medio, pese a que originalmente se había proyectado una duración cercana a cuatro meses.

Entre los pendientes aparecían trabajos de pintura, la instalación eléctrica y la colocación de pisos. También se señalaba que el Gobierno del Estado mantenía pendientes relacionados con el pago a la empresa responsable de instalaciones eléctricas.

Un mes después, Noroeste documentó un escenario todavía más significativo: parte de la remodelación permanecía inconclusa, una sección estaba sin terminar adecuadamente la techumbre y los propios locatarios planeaban invertir alrededor de un millón de pesos de recursos propios para colocar piso.

En esa publicación, el dirigente Bernardo Osuna señalaba además que existía un pendiente cercano a cuatro millones de pesos relacionado con la primera etapa de la obra.

Ese episodio resulta importante para comprender la situación actual: desde entonces existen registros de comerciantes asumiendo directamente gastos que consideran vinculados al mantenimiento o conclusión del inmueble.

2018: inseguridad y falta de vigilancia exterior

Los problemas no se limitaron a la infraestructura.

En 2018, comerciantes señalaron robos en los establecimientos y solicitaron mayor vigilancia.

Bernardo Osuna explicó entonces que el mercado contaba con veladores asignados por el Ayuntamiento, pero que estos vigilaban principalmente el interior del inmueble, mientras los rondines de Seguridad Pública en el exterior eran considerados insuficientes por los comerciantes.

2019: desorden alrededor del tianguis

Para 2019 aparece otro problema que posteriormente volvería a formar parte de las preocupaciones de los comerciantes: el ordenamiento del espacio público alrededor del mercado.

Locatarios y comerciantes del tianguis denunciaron la presencia de vendedores no afiliados ocupando lugares, banquetas, rampas y espacios de estacionamiento.

Las organizaciones plantearon entonces buscar la intervención de Oficialía Mayor para regular la situación.

2020 y 2021: la pandemia golpea las ventas

La emergencia sanitaria añadió una nueva presión.

En 2021, representantes de mercados municipales de Mazatlán reportaron fuertes afectaciones económicas derivadas de la pandemia. En el Mercado Miguel Hidalgo, Óscar Tirado señaló una recuperación lenta que había vuelto a deteriorarse con una nueva ola de contagios.

Además de la disminución de ventas, los comerciantes enfrentaban incrementos en precios de productos e insumos.

2022: reaparece un problema añejo, el estacionamiento

Para 2022, uno de los principales reclamos era ya la falta de estacionamiento.

Los representantes de los locatarios planteaban que el problema llevaba años afectando a comerciantes, clientes y vecinos.

Incluso propusieron reorganizar inmuebles públicos cercanos para generar un espacio destinado a estacionamiento y reducir el congestionamiento vial alrededor del mercado.

Ese problema no desapareció.

2023: limpieza, puestos, vialidad y reparaciones

En marzo de 2023, una reunión entre los locatarios y el Ayuntamiento derivó en la visita de funcionarios de distintas áreas municipales.

Los temas planteados muestran la diversidad de problemas acumulados alrededor del mercado: limpieza de trampas de grasa, manejo de residuos y aguas jabonosas, regularización de puestos interiores y exteriores, problemas viales, estacionamiento y reparaciones al inmueble.

Ese mismo año, comerciantes volvieron a reclamar espacios de estacionamiento, argumentando que la falta de cajones afectaba directamente la actividad económica del mercado.

2024: violencia y caída de ventas

Durante 2024, a los problemas estructurales se sumó un factor externo de fuerte impacto económico.

Representantes de los locatarios reportaron disminuciones de ventas de hasta 50 por ciento en algunos periodos, que atribuyeron al ambiente de inseguridad y violencia registrado en Sinaloa y al temor de consumidores a permanecer en las calles.

En el verano de ese mismo año también se había reportado una reducción de alrededor del 20 por ciento respecto del año anterior.

Para el cierre de 2024, los comerciantes tampoco alcanzaron las expectativas económicas que tenían previstas.

2025: apoyos económicos, pero continúan los problemas de infraestructura

En marzo de 2025, el Gobierno del Estado entregó apoyos económicos a 70 negocios del mercado y posteriormente anunció créditos y otros esquemas de respaldo para comerciantes.

Sin embargo, las solicitudes de infraestructura continuaron.

En junio de 2025, locatarios señalaban nuevamente problemas relacionados con el sistema eléctrico instalado años atrás.

De acuerdo con Bernardo Osuna, el proyecto ejecutado en 2016 incluyó cableado y subestaciones, pero un adeudo con la empresa responsable habría impedido liberar y energizar las subestaciones. Los comerciantes señalaron además que posteriormente parte del cableado nuevo fue robado, dejando instalaciones expuestas y dando lugar a conexiones improvisadas.

El estacionamiento tampoco encontró una solución definitiva. En junio de 2025, los locatarios seguían describiendo como especialmente complicado el tránsito de los domingos, cuando coincide la actividad del mercado con el tianguis.

Para octubre, la dirigencia del mercado estimaba que la propia Unión de Locatarios asumía alrededor del 90 por ciento de los trabajos cotidianos de mantenimiento y limpieza, destinando hasta 50 mil pesos mensuales a limpieza, drenaje y alumbrado.

En esa misma declaración se aseguró que desde 2016 no habían recibido una obra de infraestructura relevante por parte del Estado o el Municipio y se pidió incluir recursos para 2026. Esta última afirmación corresponde a la versión del dirigente de los locatarios y debe entenderse como tal.

2026: los mismos problemas estructurales siguen apareciendo

La comparación histórica adquiere especial relevancia en 2026.

En mayo, los comerciantes volvieron a solicitar apoyo para solucionar problemas con la techumbre antes de la temporada de lluvias.

Bernardo Osuna señaló que seguían padeciendo problemas de infraestructura que calificó como recurrentes y explicó que los comerciantes pueden asumir gastos cotidianos de operación, pero no obras mayores como renovar una techumbre.

Los problemas se concentran particularmente en la parte más antigua del inmueble, donde existen láminas deterioradas y goteras, y en la sección B, donde todavía faltaría cerrar adecuadamente parte de la techumbre.

Existe, sin embargo, una diferencia importante: de acuerdo con los propios locatarios, actualmente el drenaje no representa uno de los problemas principales, debido a la instalación de trampas de grasa en los establecimientos.

Una década con problemas que cambian, pero también se repiten

La revisión histórica permite distinguir al menos cinco grandes bloques de dificultades enfrentadas por los comerciantes del Mercado de la Juárez:

  1. Infraestructura inconclusa o deteriorada: techumbres, pisos, instalación eléctrica y subestaciones.
  2. Mantenimiento financiado parcialmente por los propios locatarios.
  3. Falta de estacionamiento y congestionamiento vial.
  4. Seguridad y ordenamiento del comercio en el entorno del mercado.
  5. Vulnerabilidad económica ante crisis externas, como la pandemia, inflación y episodios de violencia.

No todos estos problemas permanecieron constantes durante los once años analizados ni todos tienen responsabilidad atribuible a una misma administración.

Pero existe un dato difícil de ignorar: techumbre y sistema eléctrico, dos componentes incluidos en aquella remodelación iniciada en 2015, siguen apareciendo entre las solicitudes de los comerciantes en 2025 y 2026.

La historia del Mercado de la Juárez no parece ser, por tanto, la de un solo problema pendiente, sino la de diferentes necesidades que se han acumulado, solucionado parcialmente o reaparecido durante distintas administraciones.

Y después de más de una década, la pregunta central continúa siendo la misma: ¿qué se necesita para cerrar definitivamente los pendientes estructurales del Mercado Miguel Hidalgo y evitar que dentro de algunos años los locatarios vuelvan a plantear las mismas demandas?

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