El diputado federal plantea crear un instrumento estatal de financiamiento para productores y pequeños negocios; la propuesta contempla explorar recursos y asistencia de organismos internacionales.
Hablar de los problemas del campo sinaloense resulta relativamente sencillo. Encontrar instrumentos para intentar resolverlos es una discusión distinta.
En ese terreno, Mario Zamora Gastélum ha colocado sobre la mesa una propuesta concreta: crear una Financiera Estatal para Sinaloa que permita recuperar opciones de crédito para productores y otros sectores de la economía.
El planteamiento no se limita a señalar la falta de financiamiento.
Zamora ha explicado que la propuesta buscaría combinar recursos estatales con mecanismos de financiamiento y asistencia de organismos internacionales para posteriormente ofrecer créditos en mejores condiciones a agricultores, ganaderos, pescadores, acuacultores, pequeños empresarios y emprendedores.
DEL DIAGNÓSTICO AL INSTRUMENTO
El problema que intenta atender es identificable.
Una parte importante de las actividades productivas necesita capital para sembrar, adquirir insumos, modernizar instalaciones, comprar equipo o simplemente mantener funcionando una empresa mientras llegan sus ingresos.
La propuesta de Zamora consiste en construir un instrumento financiero desde Sinaloa que permita canalizar recursos hacia esas actividades.
Durante una gira realizada en agosto por Washington, el diputado sostuvo encuentros relacionados con esta posibilidad y habló de recuperar mecanismos de financiamiento internacional.
La idea tiene además relación directa con su trayectoria profesional.
Zamora fue director general de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero entre 2017 y 2018 y anteriormente ocupó otros cargos dentro de esa institución.
¿CÓMO PODRÍA FUNCIONAR?
De acuerdo con lo explicado públicamente hasta ahora por Zamora, el esquema partiría de una financiera propia del estado capaz de buscar recursos en condiciones competitivas y canalizarlos mediante créditos hacia las actividades productivas.
En una entrevista reciente incluso habló de la posibilidad de obtener capital a tasas internacionales cercanas al 7% anual para posteriormente ofrecer financiamiento accesible.
Sin embargo, aquí existe una diferencia importante entre una propuesta política y un proyecto financiero completamente desarrollado.
Hasta ahora no se ha presentado públicamente —al menos en la información revisada— un documento técnico integral que detalle aspectos fundamentales como el capital inicial requerido, garantías, reglas de operación, administración del riesgo, criterios para otorgar los créditos, costos operativos o estructura jurídica.
Tampoco existe evidencia pública de que el Banco Mundial haya comprometido recursos para este proyecto.
Son elementos que tendrían que conocerse para evaluar técnicamente su viabilidad.
UNA PROPUESTA QUE PUEDE SOMETERSE A DISCUSIÓN
Ahí está precisamente uno de los elementos relevantes del planteamiento.
La conversación deja de concentrarse exclusivamente en identificar los problemas del campo y comienza a discutir un instrumento específico para enfrentarlos: cómo recuperar el crédito productivo en Sinaloa.
La propuesta puede analizarse, cuestionarse, compararse con otras alternativas y eventualmente perfeccionarse.
Las preguntas siguientes son concretas:
¿Cuánto dinero necesitaría la financiera?
¿De dónde provendría?
¿Quién asumiría el riesgo de los créditos?
¿Qué tasas podrían ofrecerse realmente?
¿Quién tendría acceso?
¿Y cómo se garantizaría que los recursos lleguen a proyectos productivos financieramente viables?
Responderlas permitiría pasar de una propuesta política a un modelo susceptible de evaluación técnica.
En un estado donde agricultura, ganadería, pesca y pequeñas empresas dependen en buena medida de disponer de capital para producir, la discusión sobre el financiamiento merece ir más allá del diagnóstico.
Mario Zamora ya ha colocado una alternativa sobre la mesa.
El siguiente paso será conocer sus números, reglas y mecanismos para determinar hasta dónde puede funcionar.








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