Hay una diferencia importante entre ser candidato de un partido y tener posibilidades de representar a una oposición amplia.
Lo primero depende, fundamentalmente, de conseguir una candidatura.
Lo segundo exige construir algo mayor: conseguir que personas que no militan en un partido, dirigentes con trayectorias e intereses distintos, organizaciones con historias propias y ciudadanos alejados de las siglas puedan encontrarse alrededor de un mismo proyecto.
Ahí adquiere relevancia el caso de Mario Zamora Gastélum rumbo a 2027.
No porque exista ya una candidatura opositora definida.
Tampoco porque PRI, PAN, PAS y Movimiento Ciudadano hayan acordado competir juntos.
Lo relevante es el proceso que empieza a desarrollarse.
Zamora está intentando que el punto de acuerdo deje de concentrarse exclusivamente en una candidatura y se traslade hacia la construcción de un frente opositor más amplio.
Y algunos movimientos recientes de la política sinaloense permiten identificar los activos con los que participa en ese proceso.
La búsqueda de Mario Zamora parece cada vez más focalizada: construir una propuesta capaz de trascender las fronteras de su propio partido.
Ha hablado de un frente en el que puedan participar PRI, PAN, PAS, Movimiento Ciudadano y ciudadanos, y el 15 de septiembre puso sobre la mesa la posibilidad de realizar un proceso con urnas, diálogo y debates para determinar quién podría encabezarlo.
Hay un elemento especialmente significativo.
Zamora ha expresado su disposición a competir por esa posición, pero también a acompañar a una mujer o un hombre que demuestre mejores condiciones.
En política, esa expresión tiene implicaciones.
Permite trasladar la conversación del terreno de las decisiones partidistas hacia uno de construcción y acuerdos.
Y precisamente ahí puede encontrarse uno de los elementos necesarios para articular una oposición más amplia.
Las columnas ya registran el movimiento
Este análisis no surge únicamente de los movimientos públicos de Zamora.
Distintos columnistas sinaloenses han comenzado a poner atención en este proceso, aunque sus interpretaciones sean diferentes y algunas abiertamente críticas.
Ana Luz Ruelas, en su columna Retorno, publicada por Debate el 26 de septiembre, cuestionó el acercamiento que observa entre Zamora y Héctor Cuén Díaz y lo relacionó con la construcción política rumbo a 2027.
Su lectura es crítica.
Pero precisamente por eso resulta relevante para el análisis.
Cuando los acercamientos de un personaje comienzan a ser examinados desde distintas posiciones editoriales, dejan de ser movimientos internos y se convierten en parte de la conversación política.
Malecón, de Noroeste, había registrado días antes otro momento importante.
Durante el aniversario del PAN coincidieron representantes panistas, priistas y pasistas. Ahí volvió a plantearse la posibilidad de construir un frente común y Zamora expresó su disposición a participar en el proceso.
Vistas aisladamente son fotografías.
Observadas como secuencia, permiten identificar un proceso político que empieza a tomar forma.
El activo de haber recorrido ya Sinaloa
Mario Zamora posee además una característica que difícilmente puede construirse unos meses antes de una elección:
Ya compitió por la gubernatura.
Eso significa que conoce una campaña estatal, ha recorrido los municipios, ha enfrentado una elección constitucional y posee un nivel de reconocimiento acumulado que un aspirante sin esa trayectoria tendría que desarrollar.
Haber competido anteriormente constituye una experiencia política invaluable.
Y haber vivido el resultado de 2021 incorpora a esa experiencia un aprendizaje que solamente puede obtenerse después de recorrer una elección estatal completa.
Por eso, una eventual nueva participación tendría un punto de partida distinto.
Zamora ya conoce el territorio, las estructuras partidistas, las exigencias de una campaña estatal y, especialmente, las condiciones bajo las cuales compitió hace cinco años.
La oportunidad ahora consiste en utilizar esa experiencia para construir un proyecto con capacidad de crecer más allá de las fronteras tradicionales del PRI.
Cuando la oposición se une, el escenario cambia
Algunas mediciones publicadas durante 2026 han explorado escenarios electorales con Mario Zamora encabezando distintas configuraciones opositoras.
Deben interpretarse dentro de sus alcances metodológicos.
Una encuesta es una fotografía del momento, depende de la población consultada, de su metodología y de la manera en que se formula cada escenario. No constituye por sí misma una predicción sobre 2027.
Pero las mediciones permiten identificar un fenómeno relevante:
los números de Mario Zamora se potencializan cuando la oposición aparece unida.
Arias Consultores, por ejemplo, publicó en julio un escenario PAN-PRI encabezado por Zamora y otro con una configuración opositora todavía más amplia. Los resultados fueron distintos de aquellos ejercicios en los que las fuerzas opositoras aparecían separadas.
Más recientemente, Rubrum reportó el 15 de septiembre que Zamora obtenía 59.1% ante la pregunta de quién era el priista más fuerte para la gubernatura entre los tres perfiles incluidos en esa medición.
Ese porcentaje corresponde exclusivamente a la pregunta y universo planteados por esa encuesta; no representa intención de voto del conjunto de los sinaloenses.
Dentro de esos límites, el dato coloca a Zamora en el cónclave opositor con una fortaleza interna que se convierte en un activo para la construcción de acuerdos hacia otras fuerzas políticas.
El reto es fortalecer su imagen ciudadana y opositora
Aquí está probablemente la cuestión central.
Una eventual candidatura del PRI sería solamente una etapa dentro de una construcción política considerablemente más amplia.
Para Mario Zamora, el siguiente espacio de crecimiento está en fortalecer una identidad ciudadana y opositora capaz de trascender las siglas partidistas.
Eso implica construir coincidencias con panistas.
Encontrar espacios de participación para ciudadanos sin militancia.
Establecer acuerdos programáticos con el PAS.
Y, si Movimiento Ciudadano decidiera participar en una conversación de esa naturaleza, generar condiciones suficientemente amplias para incorporar también a sectores identificados con esa fuerza política.
Por esto, el reto es convertir la suma de partidos en una suma de voluntades.
Porque un frente amplio necesita algo más que acuerdos entre dirigentes.
Necesita una razón para existir y un proyecto que pueda explicarla.
Primero el proyecto; después viene el nombre: Mario Zamora
Mario Zamora ha comenzado a hablar de seguridad, campo, pesca, acuacultura, ganadería, educación e infraestructura como elementos de un eventual proyecto común.
Eso abre un espacio político relevante.
Antes de reducir la construcción opositora a la pregunta:
¿quién será el candidato?
existe otra que puede resultar más importante:
¿qué necesita cambiar en Sinaloa y qué fuerzas están dispuestas a construir coincidencias para hacerlo?
Después viene el nombre.
El de Mario Zamora.
Una de las características de su planteamiento para encabezar un frente amplio está precisamente en proponer un mecanismo abierto para construirlo.
Si mantiene su planteamiento de competir mediante un procedimiento acordado entre las fuerzas participantes, estaría proponiendo una secuencia clara:
primero construir el frente;
después establecer el procedimiento;
y finalmente definir su representación.
La construcción de una figura opositora
Las columnas políticas seguirán examinando sus reuniones y movimientos.
Algunas encontrarán coincidencias.
Otras señalarán diferencias, intereses o costos políticos.
Ana Luz Ruelas ya sometió a escrutinio su acercamiento con Héctor Cuén Díaz. Malecón ha registrado los encuentros entre dirigentes opositores. Otros columnistas han comenzado a colocar su nombre dentro de la conversación de 2027.
La cuestión de fondo, sin embargo, trasciende una candidatura inmediata.
La construcción política que desarrolla Mario Zamora puede entenderse a partir de varios activos verificables:
reconocimiento estatal;
experiencia previa en una campaña por la gubernatura;
presencia política dentro de su partido;
interlocución con otras fuerzas;
participación en la discusión pública sobre un frente opositor;
y mediciones que permiten analizar su posición dentro de distintos escenarios políticos.
Estos elementos explican por qué Mario Zamora ocupa hoy un espacio relevante dentro de la conversación sobre la reorganización opositora sinaloense.
Y también explican por qué su siguiente etapa política puede desarrollarse en un terreno más amplio que el estrictamente partidista:
construir las condiciones para representar algo más GRANDE que su propio partido.
Ahí está la dimensión verdaderamente interesante de su movimiento.
Un frente amplio no consiste únicamente en conseguir que otros partidos acompañen a un candidato.
Consiste en construir una representación política en la que puedan encontrarse personas procedentes de partidos distintos y ciudadanos que no pertenecen a ninguno.
Para Mario Zamora, ése puede ser el espacio donde experiencia, reconocimiento, interlocución política y construcción ciudadana converjan en una misma dirección.
Y quizá por eso la palabra que mejor define el tamaño de lo que intenta construir no sea solamente oposición.
Es otra:
GRANDE.
Fuentes que detonaron esta reflexión
Esta columna parte del seguimiento a distintos trabajos periodísticos sobre los movimientos recientes de Mario Zamora y la oposición sinaloense. Las interpretaciones desarrolladas aquí corresponden a esta columna; los hechos y planteamientos provenientes de otros autores se identifican expresamente.
Ana Luz Ruelas
Columna: Retorno
Medio: Debate
Publicación consultada: 26 de septiembre de 2026.
El Centinela
Columna: Malecón
Medio: Noroeste
Publicación consultada: 16 de septiembre de 2026.
También se consideran declaraciones públicas de Mario Zamora recogidas por distintos medios durante septiembre de 2026 sobre la construcción de un frente opositor amplio y la posibilidad de establecer un mecanismo para definir eventualmente a quien pudiera representarlo.
La consulta de los trabajos originales permite conocer el contexto completo y, particularmente, las interpretaciones de sus respectivos autores.









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