Tras dos años sin celebraciones masivas por la crisis de seguridad, el Gobierno de Sinaloa reportó saldo blanco durante los festejos patrios. Menos de 24 horas después, la privación de la libertad de un hombre en una plaza comercial de Tres Ríos volvió a colocar sobre la mesa una pregunta todavía abierta: ¿hasta dónde ha regresado realmente la normalidad?
CULIACÁN, Sinaloa.— Las imágenes del 15 y 16 de septiembre marcaron un cambio importante para Sinaloa.
Familias nuevamente en las calles. La explanada de Palacio de Gobierno abierta para el Grito de Independencia. El desfile militar recorriendo la avenida Álvaro Obregón y celebraciones organizadas en los 20 municipios.
Después de dos años en los que la violencia había condicionado las fiestas patrias, el estado volvió a realizar eventos públicos de esta magnitud.
El Gobierno de Sinaloa informó que los festejos concluyeron con saldo blanco en los 20 municipios y la gobernadora Graciela Domínguez Nava presentó la jornada como parte del esfuerzo para recuperar los espacios públicos.
Pero la recuperación de esos espacios ocurre todavía dentro de una realidad de seguridad mucho más compleja.
Un operativo extraordinario para regresar a las calles
La celebración no ocurrió bajo condiciones ordinarias.
Para las Fiestas Patrias 2026, autoridades de los tres órdenes de gobierno desplegaron alrededor de 15 mil elementos de seguridad y cuerpos de auxilio en todo Sinaloa.
En el operativo participaron personal de la Secretaría de Marina, Ejército Mexicano, Guardia Nacional, Fiscalía General del Estado, Policía Estatal Preventiva, policías municipales, Protección Civil, Bomberos y Cruz Roja.
En Culiacán se establecieron filtros, cierres de vialidades y revisiones alrededor de Palacio de Gobierno.
La propia gobernadora reconoció, al informar sobre el saldo blanco, que recuperar la convivencia social no significa ignorar las circunstancias que actualmente atraviesa Sinaloa.
La prioridad de su administración, señaló, continúa siendo el restablecimiento de la paz.
La violencia reaparece en una de las principales zonas comerciales de Culiacán
La mañana de este jueves 17 de septiembre, pocas horas después de concluir las celebraciones patrias, un nuevo episodio volvió a concentrar la atención en Culiacán.
Un hombre fue privado de la libertad por personas armadas cuando se encontraba en una plaza comercial del Desarrollo Urbano Tres Ríos.
El reporte ocurrió alrededor de las 9:30 de la mañana en Plaza Real, ubicada en la zona de los bulevares Enrique Sánchez Alonso y Diego Valadés Ríos.
Elementos de distintas corporaciones de seguridad acudieron al lugar y personal de la Fiscalía General del Estado inició las diligencias correspondientes.
Distintos medios locales han señalado que la víctima sería un empresario del ramo joyero. Sin embargo, al momento de esta publicación, su identidad no había sido confirmada oficialmente por las autoridades, por lo que cualquier nombre relacionado con el caso debe considerarse información preliminar.
Saldo blanco no significa ausencia de violencia
Hay una precisión importante.
El saldo blanco anunciado por el Gobierno del Estado corresponde específicamente a los operativos y actividades desarrollados durante las celebraciones patrias.
No significa que Sinaloa haya registrado una jornada sin delitos ni que la problemática de seguridad haya concluido.
Confundir ambos conceptos produciría una lectura incorrecta de los acontecimientos.
Lo que muestran los dos hechos es algo distinto: Sinaloa intenta recuperar actividades, espacios y rutinas que durante los últimos años han sido afectadas por la violencia, mientras los problemas de seguridad continúan presentes.
La normalidad como uno de los principales desafíos de Sinaloa
La recuperación de un estado no se mide únicamente por la posibilidad de organizar nuevamente un evento multitudinario.
También se refleja en algo mucho más cotidiano:
Poder abrir un negocio.
Circular por la ciudad.
Salir de noche.
Llevar a los hijos a la escuela.
Acudir a un restaurante.
Visitar una plaza comercial.
Utilizar los espacios públicos sin que la seguridad sea una preocupación permanente.
Las Fiestas Patrias demostraron que el Gobierno estatal puede desplegar una operación extraordinaria para proteger eventos de gran concentración ciudadana.
El desafío siguiente es diferente: trasladar esas condiciones de seguridad hacia la vida diaria.
La celebración del 15 de septiembre y el episodio registrado este jueves en Tres Ríos no son hechos equivalentes ni deben presentarse como una contradicción automática.
Pero juntos permiten plantear una de las preguntas públicas más importantes para Sinaloa:
¿cuándo podrá considerarse que la normalidad realmente regresó?
La respuesta no dependerá solamente de eventos masivos con fuertes dispositivos de seguridad, sino de lo que ocurra cada día en las calles, comercios, carreteras y espacios públicos del estado.









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