A Título Personal

Algo comienza a moverse en la oposición sinaloense

Hay fotografías que simplemente registran un evento y otras que, con el paso del tiempo, terminan explicando un momento político.

Todavía es demasiado pronto para saber en cuál de esas categorías quedará la imagen que dejó este 15 de septiembre el 87 aniversario del Partido Acción Nacional en Sinaloa.

Pero vale la pena observar. No porque exista ya una alianza electoral cerrada.

Tampoco porque se haya decidido quién podría encabezar una eventual candidatura común rumbo a 2027. Eso tampoco está resuelto.

Lo interesante es algo más sencillo y, quizás, políticamente más importante: la oposición sinaloense comienza a demostrar públicamente disposición para encontrarse, dialogar y explorar coincidencias.

Y después de años en los que cada partido ha recorrido su propio camino, eso merece atención.

El aniversario del PAN en Culiacán reunió a personajes provenientes de distintas expresiones políticas.

Estuvieron la dirigente estatal panista Wendy Barajas; el dirigente estatal del PRI, César Emiliano Gerardo Lugo; el presidente del Partido Sinaloense, Robespierre Lizárraga; Raul Ibañez de Somos ;legisladores de diferentes fuerzas políticas y Mario Zamora, diputado federal priista y excandidato a gobernador.

La propia Wendy Barajas utilizó el encuentro para convocar a las fuerzas opositoras a construir un frente común rumbo a 2027 y planteó la necesidad de encontrar coincidencias entre quienes hoy representan alternativas distintas al partido gobernante.

No fue una alianza. Pero tampoco fue una fotografía políticamente neutra.

Fue una señal.

Mario Zamora y una idea que empieza a encontrar interlocutores

En esta historia Mario Zamora resulta especialmente interesante porque la idea de construir un frente amplio no apareció con este encuentro.

Desde hace meses viene hablando públicamente de ella.

En distintas entrevistas ha planteado la posibilidad de construir una candidatura común entre fuerzas opositoras en Sinaloa. Ha mencionado al PAN, al PRI, a Movimiento Ciudadano y también al PAS, además de insistir en la necesidad de incorporar a ciudadanos que no necesariamente militan en algún partido.

Incluso ha planteado algo que resulta políticamente significativo: que está dispuesto a impulsar una construcción amplia en la que la definición de la candidatura surja del consenso y de las condiciones que se presenten en su momento.

“Si hay alguien mejor, me sumo”, ha expresado al hablar de esa posibilidad.

También ha manifestado que está dispuesto a participar y, al mismo tiempo, a acompañar a una mujer o a un hombre que pudiera reunir mejores condiciones para encabezar un frente opositor.

Es una posición que habrá de tomar forma conforme avance la conversación entre los distintos actores.

Todavía falta tiempo para las definiciones y precisamente por eso resulta relevante que, antes de centrar la discusión en nombres, se esté hablando de construir coincidencias.

Ahí está uno de los datos más interesantes:

Una idea que Mario Zamora ha venido colocando en la discusión pública desde hace meses comienza a encontrar interlocutores dentro de otras fuerzas opositoras.

Y eso modifica el contexto.

De hablar de alianza a comenzar a verse juntos

La política tiene muchos símbolos.

Una fotografía no constituye un convenio electoral. Una reunión no equivale a una coalición.

Pero los acuerdos políticos rara vez aparecen de un día para otro. Primero existen conversaciones. Después llegan los encuentros y se identifican coincidencias.

Y solamente entonces pueden construirse decisiones comunes.

Eso parece ser parte de lo que comienza a observarse en Sinaloa.

Diversos medios registraron el encuentro del PAN como un espacio en el que dirigentes de distintas fuerzas opositoras se mostraron juntos y hablaron abiertamente de las posibilidades rumbo a 2027.

Ese punto resulta importante debido a que  la noticia quizá no sea todavía la alianza.

La noticia es que la conversación sobre una alianza amplia ya existe públicamente.

Y aparece además en un momento en el que distintos actores parecen comprender que la elección de 2027 probablemente exigirá construir algo diferente.

Construir coincidencias

Cada partido conserva su historia, su identidad y sus propios procesos.

Eso no necesariamente debe entenderse como un obstáculo.

Puede ser precisamente una característica de un frente verdaderamente amplio: que diferentes organizaciones sean capaces de conservar lo que representan y, al mismo tiempo, encontrar puntos suficientes de coincidencia.

PAN, PRI, PAS y cualquier otra fuerza que eventualmente participe tendrán sus propios tiempos para tomar decisiones, habrá conversaciones sobre la forma que podría adoptar una eventual participación conjunta, sobre candidaturas y sobre el espacio que corresponderá a ciudadanos sin militancia partidista.

Es parte natural de cualquier proceso de construcción política.

Lo importante ahora quizá no sea anticipar dónde terminarán esas conversaciones, sino advertir que ya están ocurriendo, una alianza amplia no significa necesariamente que todos deban pensar igual. Puede significar exactamente lo contrario,que organizaciones y ciudadanos distintos encuentren razones suficientes para caminar juntos.

Ahí existe una posibilidad interesante: construir primero las coincidencias y permitir que las definiciones lleguen después.

El antecedente de 2021

Mario Zamora conoce bien este terreno.

En 2021 compitió por la gubernatura respaldado por PRI, PAN y PRD.

Aquella elección concluyó con la victoria de Rubén Rocha Moya y Morena, pero ocurrió en un ambiente complejo que Sinaloa difícilmente puede separar de su memoria política.

Durante aquellos días se documentaron denuncias por privaciones de libertad de operadores y representantes políticos, presencia de personas armadas, robo de urnas y otros incidentes que posteriormente fueron incluidos en recursos de impugnación. El propio Tribunal Electoral de Sinaloa reconoció la existencia de incidentes durante la jornada, aunque finalmente declaró válida la elección por unanimidad.

Ese episodio ha vuelto a ser revisado públicamente.

En 2026 se documentó además que Aída Inzunza Cázares, magistrada del Tribunal Electoral de Sinaloa y hermana del senador Enrique Inzunza Cázares, elaboró el proyecto relacionado con la impugnación y participó en el dictamen que validó aquella elección. Esa relación familiar ha generado cuestionamientos públicos sobre el proceso, aunque por sí sola no demuestra que haya existido una intervención indebida en la resolución.

Son planos distintos que conviene conservar separados. Por una parte está una elección cuya validez fue determinada institucionalmente. Por otra parte, un contexto de violencia electoral y cuestionamientos que también forma parte de la historia política de aquella jornada.

Ese antecedente sirve además para recordar algo:

PAN, PRI y PRD ya demostraron que organizaciones con identidades distintas podían reunirse alrededor de una candidatura común.

Hoy la conversación vuelve a aparecer, probablemente con una composición diferente y en circunstancias políticas nuevas.

Construir razones para coincidir

Personalmente, creo que la imagen más interesante del aniversario del PAN no está únicamente en los colores partidistas.

Está en ver a dirigentes diferentes ocupando el mismo espacio político.

Porque antes de discutir nombres habrá que construir confianza.

Antes de distribuir responsabilidades habrá que justificar ante la ciudadanía por qué tiene sentido caminar juntos.

Y antes de pedir el voto tendrá que quedar claro que un eventual frente puede representar algo más que una suma matemática de partidos.

Ahí puede encontrarse el verdadero valor de este momento.

Una alianza amplia tendría mayor significado si logra convertirse en una propuesta reconocible también para quienes no pertenecen al PAN, al PRI, al PAS o a ninguna otra organización.

Si logra incorporar ciudadanos. Si escucha sectores sociales. Si construye causas comunes.

Y si puede sostenerse no solamente en quién pudiera encabezar, sino en las razones que justifiquen su existencia.

Mario Zamora lleva meses impulsando esa conversación.

Ahora encuentra expresiones similares desde el PAN y la presencia de dirigentes del PRI y del PAS alrededor de la misma mesa.

Nada de esto permite anunciar todavía una alianza, pero sí permite observar algo que antes era menos visible:

Existe un ánimo de encuentro entre distintas expresiones de la oposición sinaloense y comienza a tomar forma la idea de construir algo más amplio rumbo a 2027.

Lo que ocurra después todavía está por escribirse.

Habrá conversaciones. Habrá acuerdos que construir,y habrá decisiones que deberán madurar.

Eso forma parte de la política.

Porque la política también consiste en encontrar coincidencias entre quienes no necesariamente piensan igual.

Y quizás por eso aquella fotografía del aniversario del PAN tenga más importancia de la que aparenta.

Todas las construcciones políticas comienzan alguna vez con algo muy sencillo:

personas que representan historias distintas deciden sentarse a hablar.

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