LA “PERLA DEL PACÍFICO”: EL MONUMENTO QUE PROMETÍA SER UN ÍCONO DE MAZATLÁN Y TERMINÓ ENTRE CRÍTICAS, FALLAS Y ABANDONO

Fue inaugurada en 2020 como una nueva imagen para uno de los puntos más visibles de Mazatlán. Seis años después, la llamada “Perla del Pacífico” acumula cuestionamientos por su diseño, fallas, deterioro y falta de identidad. Mientras otras ciudades convierten sus monumentos en símbolos reconocibles, el gobierno municipal de Mazatlán no contempla actualmente una rehabilitación integral de esta obra.

MAZATLÁN.— Está situada en uno de los cruces turísticos más importantes de la ciudad. Miles de automovilistas pasan diariamente frente a ella y, por su ubicación, tendría condiciones para convertirse en una de las postales de Mazatlán.

Pero ocurrió lo contrario.

El Monumento a la Perla del Pacífico, la enorme esfera instalada en la glorieta de Rafael Buelna, Avenida del Mar y Camarón Sábalo, frente a la zona del antiguo Valentino, pasó de ser presentado como un nuevo ícono de la ciudad a convertirse en una obra cuestionada incluso por quienes han gobernado Mazatlán.

Y mientras en otras ciudades existen monumentos que transmiten inmediatamente la historia, cultura o identidad del lugar, en Mazatlán permanece una estructura cuya representación de la llamada “Perla del Pacífico” no resulta evidente para quien desconoce previamente su significado.

UNA OBRA QUE PROMETÍA CONVERTIRSE EN ÍCONO

La glorieta fue transformada durante la administración del entonces alcalde Luis Guillermo Benítez Torres y fue inaugurada en octubre de 2020 con la presencia del gobernador Quirino Ordaz Coppel.

El empresario Jesús Alonso Puerto Sánchez, vinculado a Azteca Lighting, fue señalado públicamente como el donante de la esfera.

La intervención completa fue reportada en medios con una inversión aproximada de 4.5 millones de pesos, aunque previamente el entonces director de Obras Públicas, Juan de Dios Garay, había hablado de un presupuesto aproximado de 5.5 millones de pesos sin considerar iluminación.

Por ello, no sería preciso afirmar que “la esfera costó 4.5 millones de pesos”: la esfera fue presentada como una donación y los recursos públicos correspondieron a otros componentes de la intervención.

La obra incorporaba una fuente con forma de concha, una esfera de acero inoxidable de aproximadamente tres toneladas, mármol, iluminación arquitectónica y 48 proyectores capaces de generar diferentes escenas de colores.

Incluso se anunció que el sistema de iluminación tendría una garantía de 20 años con servicio incluido.

El objetivo era ambicioso: crear una nueva imagen representativa de Mazatlán.

TRES AÑOS DESPUÉS, YA ESTABA APAGADA Y DETERIORADA

La realidad terminó contrastando con aquella presentación.

En junio de 2023, Noroeste documentó que el monumento permanecía apagado, con la fuente seca y señales de oxidación.

Posteriormente aparecieron señalamientos sobre problemas en tuberías, pérdida de agua y fallas en la iluminación.

Esto plantea una pregunta que sigue sin una respuesta pública localizada:

¿Qué ocurrió con la garantía de 20 años anunciada para el sistema de iluminación?

No hemos encontrado documentación pública que permita determinar si el Ayuntamiento reclamó esa garantía, qué trabajos se realizaron bajo ella o quién asumió los costos posteriores de mantenimiento.

HASTA LOS ALCALDES TERMINARON CRITICÁNDOLA

La crítica estética no proviene únicamente de ciudadanos o adversarios políticos.

En 2023, el entonces alcalde Édgar González Zataráin planteó públicamente quitarla.

Fue todavía más contundente después.

La calificó como una “esfera fea”, dijo que la obra estaba mal realizada y popularizó otra descripción todavía más gráfica: el “globo de la muerte”.

En 2024 anunció que sería sustituida por un monumento con mayor identidad mazatleca e incluso aseguró que existía un empresario dispuesto a financiarlo.

La sustitución nunca se concretó.

Pero existe un dato todavía más revelador.

El propio Luis Guillermo Benítez Torres, durante cuya administración fue inaugurado el monumento, declaró posteriormente que tampoco le gustaba y se manifestó a favor de retirarlo.

Cuando diferentes administraciones —incluyendo al propio alcalde que encabezó su inauguración— cuestionan el resultado, resulta difícil reducir el problema exclusivamente a una disputa política.

¿ESTO REPRESENTA A MAZATLÁN?

Ese es quizá el cuestionamiento de fondo.

Mazatlán posee elementos visuales inmediatamente asociados con su identidad: el mar, los pescadores, las pulmonías, el venado, las tres islas, el faro, el Carnaval, la música de banda y su historia como puerto.

La esfera necesita una explicación para comprender que pretende representar una perla.

Y la comparación con otros monumentos resulta inevitable.

EL MONUMENTO AL PESCADOR

Mazatlán ya tiene un ejemplo de cómo una obra pública puede convertirse en parte de la identidad colectiva.

El Monumento al Pescador, conocido popularmente como los Monos Bichis, fue inaugurado en 1958 y es obra de Rodolfo Becerra Gómez.

Su composición integra al pescador, el mar, los peces, una mujer y una concha.

Han pasado casi siete décadas y continúa siendo uno de los monumentos inmediatamente reconocibles de Mazatlán.

No necesita una pantalla que explique qué ciudad representa.

LA GAVIOTA

La propia glorieta de La Perla tuvo anteriormente una escultura conocida como La Gaviota, atribuida por distintas fuentes al reconocido artista mexicano Leonardo Nierman, aunque existe documentación turística que registra el nombre Ricardo Nierman, discrepancia que requiere todavía una comprobación documental definitiva.

La pieza fue retirada en 2020 para dar paso a la nueva glorieta.

Las autoridades dijeron entonces que consultarían dónde reubicarla.

Años después, no hemos localizado información pública que permita establecer claramente dónde terminó aquella escultura.

También habría que preguntarlo:

¿Dónde está La Gaviota?

LA PERLA DE LA PAZ

La comparación puede hacerse incluso utilizando exactamente el mismo concepto.

En La Paz, Baja California Sur, existe una escultura denominada La Perla, realizada por el escultor Octavio González Gutiérrez.

La obra representa directamente una enorme concha abierta que contiene una perla, vinculando visualmente el monumento con la historia perlera de esa región.

El visitante puede interpretar su significado prácticamente con verla.

LA PERLA DE DOHA

En Doha, Qatar, otra ciudad estrechamente vinculada históricamente con la extracción de perlas, existe el conocido Pearl Monument.

Nuevamente, el concepto es inmediato: una enorme concha abierta sostiene una perla.

La representación conecta visualmente el monumento con la tradición de los antiguos buceadores de perlas de Qatar.

No se trata de afirmar que una escultura sea objetivamente “más bonita” que otra —la apreciación estética siempre tendrá un componente subjetivo—, sino de observar cómo diferentes ciudades han conseguido comunicar visualmente una identidad mediante sus monumentos.

Y entonces volver a mirar la glorieta de Mazatlán.

¿Y EL GOBIERNO MUNICIPAL?

Después de años de cuestionamientos, fallas y propuestas para sustituirla, en junio de 2026 la presidenta municipal Estrella Palacios Domínguez confirmó que su administración no contempla actualmente una rehabilitación o transformación integral del Monumento a la Perla del Pacífico.

El planteamiento municipal se limita al mantenimiento ordinario, aunque la Alcaldesa manifestó apertura para recibir propuestas ciudadanas y eventualmente participación empresarial.

Es decir:

el monumento que un gobierno quiso convertir en ícono, otro gobierno quiso retirar y que incluso fue rechazado posteriormente por el alcalde que lo inauguró continúa prácticamente en el mismo lugar y sin una solución integral anunciada.

LA DISCUSIÓN NO DEBERÍA SER ÚNICAMENTE SI ES FEA O BONITA

La estética puede discutirse.

Los hechos, no.

La obra fue presentada en 2020 como un nuevo referente urbano.

Para 2023 ya existían registros periodísticos de deterioro y falta de funcionamiento.

En 2024 se prometió sustituirla.

La sustitución no ocurrió.

Y en 2026 tampoco existe un proyecto municipal anunciado para transformarla integralmente.

Además permanecen preguntas pendientes sobre la diferencia entre las cifras de inversión difundidas en 2020, la garantía anunciada para la iluminación, la identidad del diseñador o autor del proyecto y el destino de la escultura que anteriormente ocupaba la glorieta.

Hasta el momento, Soy Sinaloa no ha localizado evidencia de una denuncia penal o auditoría de la ASE específicamente dirigida a la construcción del Monumento a la Perla del Pacífico.

Sí existen investigaciones y auditorías relacionadas con otros contratos de luminarias celebrados entre el Ayuntamiento y Azteca Lighting, pero corresponden a operaciones distintas y no deben confundirse con este monumento.

La pregunta que queda para el Ayuntamiento es mucho más sencilla:

¿Una de las entradas más importantes a la zona turística de Mazatlán merece seguir teniendo un monumento deteriorado, cuestionado durante años y cuya capacidad para representar la identidad del puerto ha sido puesta en duda incluso por sus propias autoridades?

Mazatlán tiene historia, cultura, personajes, mar, pesca, música y símbolos suficientes para construir espacios públicos extraordinarios.

Quizá el problema nunca fue encontrar qué representar.

El problema ha sido decidir qué imagen merece representar a Mazatlán y después cuidarla.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *