El movimiento ciudadano asegura haber intervenido alrededor de 2.7 kilómetros de bardas con mensajes asociados principalmente con figuras de Morena y, en menor medida, del PAN. La iniciativa abre una discusión sobre propaganda política antes del proceso electoral de 2027.
CULIACÁN, Sinaloa.— Una cubeta de pintura blanca se ha convertido en una peculiar forma de protesta ciudadana en Culiacán.
El movimiento #BardasBlancas asegura haber eliminado hasta ahora pintas políticas de 275 muros de la ciudad, equivalentes a aproximadamente 2 mil 750 metros lineales, como parte de una iniciativa que busca recuperar espacios urbanos y cuestionar la proliferación de mensajes asociados con figuras políticas antes del proceso electoral de 2027.
De acuerdo con información proporcionada por el propio colectivo, las bardas intervenidas contenían principalmente mensajes relacionados con Imelda Castro Castro y María Teresa Guerra Ochoa, ambas figuras de Morena, y en menor proporción con la diputada local panista Roxana Rubio Valdez.
La cifra tiene una precisión importante:
los 275 muros corresponden al registro realizado por #BardasBlancas y no a un censo oficial de la autoridad electoral.
De 128 a 275 bardas
El crecimiento de la iniciativa permite dimensionar su expansión.
A principios de julio, el movimiento reportaba haber pintado de blanco más de 128 bardas en Culiacán.
Poco más de un mes después, la cifra reportada aumentó a 275.
Esto representa más del doble de las intervenciones que el colectivo había informado inicialmente.
El movimiento es encabezado públicamente por Abel Jacobo Miller, quien ha planteado que el objetivo no se limita a cubrir mensajes políticos.
#BardasBlancas busca también abrir una discusión sobre la regulación de este tipo de publicidad y sobre el uso de los espacios urbanos antes del inicio formal de las campañas electorales.
Imelda Castro y Tere Guerra concentran la mayoría de las pintas señaladas
De acuerdo con el registro difundido por los integrantes del movimiento, la mayor parte de los mensajes eliminados estaban relacionados con las morenistas Imelda Castro y Tere Guerra.
Ambas han adquirido creciente presencia dentro de la conversación política relacionada con la sucesión gubernamental de Sinaloa en 2027.
En menor proporción, el colectivo reporta también bardas relacionadas con Roxana Rubio, diputada local del PAN.
Esto convierte el fenómeno en algo que trasciende a un solo partido político.
La discusión central comienza a ser otra:
¿Hasta dónde puede llegar el posicionamiento de figuras políticas antes del inicio formal de los procesos de precampaña y campaña?
¿Son actos anticipados de campaña?
Aquí es necesario establecer una diferencia jurídica fundamental.
Que una barda tenga el nombre, colores, frases o referencias relacionadas con una persona políticamente activa no significa automáticamente que exista un acto anticipado de campaña.
La legislación y los criterios electorales establecen requisitos específicos para determinar cuándo una conducta puede constituir una infracción.
Por ello, corresponde a las autoridades electorales analizar cada caso y determinar si los mensajes denunciados cumplen los elementos jurídicos necesarios para ser considerados propaganda electoral irregular o actos anticipados.
Hasta que exista una resolución de la autoridad competente, lo correcto es referirse a estas pintas como mensajes o presunta propaganda política señalada por el movimiento ciudadano.
#BardasBlancas considera que algunas de estas expresiones buscan posicionar anticipadamente a determinadas figuras, pero esa valoración pertenece al colectivo.
No constituye por sí misma una resolución electoral.
La otra discusión: ¿quién paga las bardas?
El movimiento ha planteado además una segunda pregunta:
¿quién financia la colocación de estos mensajes?
Los integrantes de #BardasBlancas han pedido que las autoridades fiscalicen el origen de los recursos utilizados para pintar propaganda política.
La cuestión resulta relevante porque durante los periodos electorales los partidos y candidaturas están sujetos a reglas específicas de fiscalización.
La normativa electoral contempla incluso mecanismos para registrar ubicación, dimensiones, autorización, costos, materiales y campaña beneficiada cuando se utilizan bardas como propaganda electoral.
Sin embargo, establecer que una pinta específica constituye un gasto electoral fiscalizable requiere primero determinar su naturaleza y su relación con algún partido, candidatura o proceso político.
De contaminación visual a protesta política
Uno de los aspectos que distingue a #BardasBlancas es su formato.
No se trata solamente de presentar denuncias o publicar mensajes en redes sociales.
Sus integrantes intervienen físicamente las bardas utilizando pintura blanca.
Esto genera un resultado visual inmediato:
donde antes existía un mensaje político queda un espacio completamente blanco.
Esa característica ha permitido que el movimiento tenga una identidad fácilmente reconocible y adaptable a fotografías, videos y publicaciones digitales.
La pintura blanca termina convirtiéndose en el propio mensaje.
2027 comienza a aparecer en las calles
Aunque todavía falta tiempo para las campañas constitucionales, la competencia política por la gubernatura de Sinaloa comienza a hacerse cada vez más visible.
Distintas figuras incrementan recorridos, declaraciones, reuniones, presencia en medios y actividad en redes sociales.
Las bardas forman parte de ese entorno de posicionamiento político previo.
Pero #BardasBlancas introduce ahora un actor diferente dentro de esa dinámica:
los ciudadanos que deciden cuestionar directamente esa presencia.
El fenómeno resulta especialmente relevante porque muestra que la anticipación política rumbo a 2027 no solamente está generando competencia entre aspirantes.
También comienza a provocar respuestas organizadas desde la sociedad civil.
Lo que falta por conocer
Existen todavía preguntas importantes sin respuesta.
¿Cuántas bardas con mensajes políticos existen realmente en Culiacán?
¿Quién autorizó cada una?
¿Quién pagó por ellas?
¿Cuánto dinero se ha destinado?
¿Existe participación directa de las figuras políticas mencionadas?
¿Alguna autoridad electoral investiga actualmente estos casos?
Responder esas preguntas requerirá información documental y, eventualmente, resoluciones de las autoridades competentes.
Por ahora, lo verificable es que #BardasBlancas asegura haber intervenido 275 muros en Culiacán y que el movimiento continúa creciendo.
La batalla política rumbo a 2027 todavía no entra formalmente en campaña.
Pero en las calles de Culiacán, la discusión sobre cuánto puede adelantarse esa competencia ya comenzó.








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