Impulso 3.0: el esquema que dejó afectados en Los Mochis

Denuncias por fraude, rendimientos mensuales y promoción entre conocidos muestran un patrón semejante al de otros esquemas financieros investigados en Sinaloa

Los Mochis, Sinaloa.– 22 de julio de 2026.– Redacción de Soy Sinaloa.

La red de inversión conocida como Impulso 3.0 fue señalada por afectados de Los Mochis después de que sus integrantes dejaran de recibir los pagos prometidos y comenzaran a exigir públicamente la devolución de sus recursos.

El caso adquirió relevancia durante 2024 y 2025, cuando la Vicefiscalía Regional de la Zona Norte confirmó la existencia de denuncias por fraude relacionadas con Impulso 3.0 y otros sistemas de inversión que presuntamente operaban bajo esquemas piramidales.

En mayo de 2025, el vicefiscal de la zona norte, Isaac Aguayo Roacho, informó que existían alrededor de 30 denuncias vinculadas específicamente con Impulso 3.0. La investigación incluía no sólo a quienes administraban el sistema, sino también a las personas que promovieron, invitaron o asesoraron a las víctimas para entregar su dinero.

Prometían rendimientos del 10 por ciento mensual

De acuerdo con testimonios recopilados por medios locales, Impulso 3.0 ofrecía rendimientos de hasta 10 por ciento mensual, una cifra considerablemente superior a la ofrecida normalmente por instrumentos financieros regulados.

Los recursos no habrían sido entregados necesariamente a una institución financiera formal, sino a particulares que participaban en una red de promoción e incorporación de nuevos inversionistas.

Algunos afectados señalaron que durante los primeros meses recibieron pagos, lo que generó confianza y motivó que recomendaran el esquema a familiares, amigos y conocidos.

Cuando los pagos comenzaron a retrasarse o detenerse, muchas personas descubrieron que no existía claridad suficiente sobre el destino de su dinero, la actividad económica que producía los rendimientos o las garantías para recuperar el capital.

Una investigación periodística estimó que la red podría haber alcanzado a miles de personas en Sinaloa, Sonora y Nayarit. Sin embargo, esa cifra no ha sido confirmada oficialmente por la Fiscalía y debe considerarse una estimación basada en testimonios de afectados.

¿Cómo funcionaba el posible esquema?

El funcionamiento atribuido a Impulso 3.0 presenta elementos comunes en sistemas piramidales o esquemas Ponzi:

  1. Una persona cercana invitaba a invertir.
  2. Se ofrecían rendimientos elevados y periódicos.
  3. Los primeros pagos generaban confianza.
  4. Los participantes recomendaban el negocio a familiares o amigos.
  5. El sistema necesitaba la entrada constante de nuevos recursos.
  6. Los pagos comenzaron a retrasarse.
  7. Finalmente, algunos participantes dejaron de recibir rendimientos o recuperar su capital.

La característica central de un esquema Ponzi es que los rendimientos de los primeros participantes no provienen de una actividad productiva real, sino del dinero aportado por nuevos inversionistas.

Hasta ahora, corresponde a la Fiscalía determinar si eso ocurrió efectivamente en Impulso 3.0. La existencia de denuncias y la investigación ministerial no equivalen por sí mismas a una sentencia condenatoria.

Promotores también podrían enfrentar responsabilidad

Uno de los aspectos más relevantes del caso es la posible responsabilidad de quienes promovieron la inversión.

De acuerdo con lo informado por la Vicefiscalía, una persona que invitó, asesoró o convenció de manera insistente a otra para entregar dinero podría ser investigada cuando haya participado conscientemente en el mecanismo de captación.

No obstante, debe diferenciarse entre quienes desconocían el posible engaño y también perdieron su patrimonio, y quienes presuntamente recibieron comisiones, reclutaron participantes o continuaron promoviendo el sistema aun cuando conocían los incumplimientos.

La responsabilidad deberá establecerse individualmente mediante contratos, transferencias bancarias, mensajes, publicidad, audios, recibos y testimonios.

El parecido con Billions Trade Club y otros casos

Impulso 3.0 comparte características con otros sistemas señalados en el norte de Sinaloa, como Billions Trade Club y Finser.

En noviembre de 2024, la Vicefiscalía Regional de la Zona Norte informó que tenía registradas alrededor de 30 denuncias relacionadas con Billions Trade Club, Impulso 3.0 y Finser, empresas o redes sospechosas de operar mediante esquemas piramidales.

Los elementos semejantes son:

  • rendimientos muy superiores al mercado;
  • promoción mediante relaciones personales;
  • incorporación constante de nuevos participantes;
  • apariencia de negocio exitoso;
  • pagos iniciales para fortalecer la confianza;
  • falta de información verificable sobre el destino del dinero;
  • dificultad para retirar el capital;
  • interrupción de pagos;
  • oficinas cerradas o responsables que dejan de atender;
  • denuncias presentadas después de consumarse las pérdidas.

La tecnología o el discurso pueden cambiar. Algunos sistemas aseguran invertir en criptomonedas, comercio internacional, inteligencia artificial, bienes raíces o modelos automatizados de negociación.

Sin embargo, el factor que debe comprobarse siempre es el mismo: de dónde provienen realmente los rendimientos ofrecidos.

No toda inversión sin registro es automáticamente un fraude

La falta de aparición de una empresa en los registros de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros no demuestra, por sí sola, la comisión de un delito.

Existen sociedades mercantiles que legalmente no son instituciones financieras.

No obstante, cuando una organización recibe dinero de numerosas personas, promete rendimientos y ofrece administrar inversiones, los ciudadanos deben verificar:

  • la razón social;
  • el RFC;
  • los nombres de los administradores;
  • la autorización para ofrecer servicios financieros;
  • el domicilio real;
  • los contratos;
  • las cuentas receptoras;
  • los riesgos de la inversión;
  • los estados financieros;
  • el mecanismo para retirar los recursos.

Ninguna oficina elegante, evento público, página en redes sociales o recomendación de una persona conocida sustituye la supervisión de las autoridades.

La prevención debe ocurrir antes de las pérdidas

El caso Impulso 3.0 exhibe un problema recurrente: las investigaciones comienzan cuando los afectados ya dejaron de recibir su dinero.

Para entonces, los recursos pueden haber sido dispersados entre distintas cuentas, transferidos a terceros o utilizados para cubrir los pagos de inversionistas anteriores.

La prevención requiere que CNBV, CONDUSEF, la Unidad de Inteligencia Financiera y las fiscalías intercambien información cuando aparezcan empresas que ofrecen rendimientos extraordinarios sin explicar de forma transparente su modelo financiero.

También corresponde a los ciudadanos desconfiar de cualquier inversión que garantice ganancias elevadas, constantes y sin riesgo.

¿Qué deben hacer los afectados?

Las personas que entregaron recursos a Impulso 3.0 o a sistemas semejantes deben conservar:

  • contratos;
  • comprobantes de depósitos;
  • estados de cuenta;
  • capturas de pantalla;
  • mensajes de WhatsApp;
  • audios;
  • publicidad;
  • nombres de promotores;
  • domicilios;
  • recibos;
  • promesas de rendimiento.

Estos documentos pueden servir para acreditar la entrega del dinero, las condiciones ofrecidas y la posible participación de cada persona involucrada.

La investigación de Impulso 3.0 continúa siendo un ejemplo de cómo la confianza personal, los rendimientos elevados y la ausencia de supervisión pueden colocar en riesgo el patrimonio de familias completas.

La lección es directa: antes de invertir, no basta preguntar cuánto se puede ganar; es indispensable comprobar quién recibe el dinero, quién lo regula y de dónde provienen las ganancias.

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