El crédito que impulsó al campo: la gestión que aún deja huella en Sinaloa

Durante años, el financiamiento rural permitió mantener en movimiento una de las actividades económicas más importantes del estado. Cuando ese respaldo desapareció, miles de productores tuvieron que buscar alternativas para seguir produciendo.

MAZATLÁN, Sinaloa. En un estado donde la agricultura representa uno de los principales motores económicos, el acceso al crédito nunca ha sido un asunto exclusivamente financiero. Para miles de productores, significa poder adquirir semillas, fertilizantes, maquinaria, contratar jornaleros y mantener la operación del campo hasta el momento de la cosecha.

Por ello, evaluar la gestión de quienes encabezaron la Financiera Nacional de Desarrollo implica analizar resultados verificables y el impacto que esa institución tuvo sobre la actividad productiva.

Una institución diseñada para el campo

A diferencia de un banco comercial, la Financiera Nacional de Desarrollo tenía como propósito facilitar crédito a productores agrícolas, ganaderos, forestales, pesqueros y empresas rurales que, por las características de su actividad, enfrentan mayores dificultades para acceder al financiamiento tradicional.

Durante el periodo en que Mario Zamora Gastélum dirigió la institución, entre 2017 y 2018, la Financiera operó con una estructura patrimonial sólida y mantuvo una capacidad financiera respaldada por reservas suficientes para enfrentar los riesgos propios del sector agropecuario.

Los indicadores al cierre de 2018

De acuerdo con la Cuenta Pública Federal y los estados financieros de la institución, al 31 de diciembre de 2018 la Financiera Nacional reportaba:

  • 72 mil 721 millones de pesos en activos.
  • 37 mil 917 millones de pesos de patrimonio.
  • Reservas suficientes para cubrir el total de la cartera vencida, con un índice de cobertura de 103 %.

Estos indicadores reflejaban una institución con capacidad para respaldar el financiamiento otorgado al sector rural y mantener reservas preventivas superiores al monto de los créditos vencidos.

El impacto para Sinaloa

La dimensión que alcanzó la Financiera Nacional en Sinaloa quedó evidenciada años después.

Antes de que suspendiera sus operaciones crediticias, mantenía 3 mil 996 productores financiados, respaldaba 121 mil 97 hectáreas y tenía una cartera cercana a 3 mil 611 millones de pesos en el estado.

Estas cifras permiten dimensionar el papel que desempeñó el financiamiento público en una de las regiones agrícolas más importantes del país.

Cuando el crédito dejó de llegar

La suspensión de operaciones de la Financiera Nacional en 2023 obligó a construir mecanismos alternos para evitar que el campo se quedara sin acceso al financiamiento.

El Gobierno de Sinaloa y FIRA constituyeron un fondo de garantías para facilitar una bolsa de crédito de hasta mil 800 millones de pesos, además de recurrir a decenas de intermediarios financieros para atender a los productores que anteriormente eran respaldados por la institución.

La necesidad del crédito permaneció intacta; únicamente cambió la forma de obtenerlo.

Más que números, una herramienta para producir

La experiencia dejó una conclusión clara: el financiamiento especializado continúa siendo un elemento estratégico para el desarrollo agrícola.

El crédito oportuno no solo permite sembrar una parcela. También sostiene cadenas de suministro, protege empleos, mantiene en operación a proveedores, empacadoras, transportistas y fortalece la economía regional.

En un estado como Sinaloa, donde el campo tiene un peso determinante en la actividad económica, la disponibilidad de mecanismos de financiamiento sigue siendo un factor clave para la competitividad y la estabilidad del sector productivo.

Una lección vigente

Más allá de los nombres y de las diferencias políticas, la experiencia demuestra que el campo requiere instituciones capaces de comprender sus riesgos y ofrecer soluciones financieras acordes con la realidad de los productores.

La discusión pública puede centrarse en administraciones o decisiones del pasado; sin embargo, para miles de familias sinaloenses el tema sigue siendo el mismo: contar con crédito oportuno, condiciones adecuadas y certidumbre para seguir produciendo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *