MARIO ZAMORA CONSTRUYE SU RUTA HACIA SINALOA 2027

Entre iniciativas legislativas, gestión institucional y posicionamiento electoral, el diputado federal busca convertirse en referente de la oposición

Mario Zamora Gastélum comenzó a ocupar un espacio más visible en la conversación política de Sinaloa. El diputado federal presentó una iniciativa para sancionar a quienes cobren salarios públicos sin trabajar y a los funcionarios que permitan esas irregularidades, al tiempo que impulsa gestiones relacionadas con energía, presupuesto universitario y atención de problemas estatales.

La actividad coincide con su decisión pública de buscar nuevamente la gubernatura en 2027 y con mediciones que lo colocan como uno de los perfiles mejor posicionados dentro del PRI, aunque todavía distante de la fuerza electoral que conserva Morena en el estado.

Una iniciativa contra las plazas fantasma

Mario Zamora presentó una propuesta para reformar la Ley General de Responsabilidades Administrativas y el Código Penal Federal con el objetivo de aumentar las sanciones contra los llamados “aviadores”.

El término se utiliza para identificar a personas que aparecen en una nómina gubernamental y reciben un salario sin desempeñar las funciones correspondientes.

La iniciativa no se limita a sancionar al beneficiario del pago irregular. También busca establecer responsabilidades para superiores jerárquicos, administradores y funcionarios que autoricen, procesen, oculten o mantengan esos pagos.

La propuesta contempla cárcel e inhabilitaciones que podrían alcanzar hasta 20 años, dependiendo de la afectación al patrimonio público y de la participación de los servidores públicos involucrados.

Por ahora, se trata de una iniciativa presentada ante el Congreso. Para entrar en vigor deberá ser discutida, aprobada por ambas cámaras y publicada conforme al proceso legislativo correspondiente.

El costo público de las nóminas irregulares

El argumento central de Mario Zamora es que los recursos destinados a personas que no desempeñan un trabajo real representan dinero que deja de utilizarse en áreas prioritarias.

Hospitales, medicamentos, escuelas, seguridad, infraestructura y servicios públicos forman parte de los sectores que podrían resultar afectados cuando el presupuesto se desvía hacia nóminas sin justificación laboral.

La iniciativa intenta trasladar la responsabilidad desde el trabajador fantasma hacia toda la estructura que permite el pago.

Ese enfoque coloca el debate en un terreno más amplio: no sólo quién recibe el dinero, sino quién autoriza, firma, procesa o encubre la irregularidad.

Para Zamora, castigar únicamente al beneficiario sería insuficiente si quienes controlan la nómina continúan sin consecuencias administrativas o penales.

Una agenda vinculada con problemas de Sinaloa

La propuesta contra los “aviadores” forma parte de una serie de intervenciones legislativas relacionadas con asuntos estatales.

El diputado también promovió que Sinaloa fuera considerado dentro del programa federal de Techos Solares para el Bienestar.

El objetivo es que familias de bajos ingresos puedan acceder a sistemas de generación eléctrica capaces de reducir el consumo de energía de la red convencional y disminuir el costo de los recibos.

La petición adquiere relevancia en un estado donde las temperaturas extremas obligan a miles de hogares a utilizar ventiladores, aires acondicionados y equipos de enfriamiento durante gran parte del año.

Mario Zamora solicitó coordinación entre la Secretaría de Energía y el Gobierno de Sinaloa para definir condiciones de operación, financiamiento y alcance territorial.

El exhorto legislativo no garantiza la incorporación inmediata del estado, pero abre una discusión vinculada directamente con la economía familiar y con la demanda histórica de tarifas eléctricas más accesibles.

La crisis financiera de la UAS

La Universidad Autónoma de Sinaloa se convirtió en otro de los asuntos en los que Mario Zamora buscó intervenir desde la Cámara de Diputados.

La institución enfrentó retrasos en pagos, protestas sindicales y un paro de actividades derivado de adeudos salariales y prestaciones pendientes.

Zamora pidió evitar que el conflicto fuera utilizado como instrumento de confrontación partidista y ofreció apoyar gestiones ante la Secretaría de Educación Pública, la Secretaría de Hacienda y otras instancias federales.

Su posición como integrante de la Cámara de Diputados y secretario de la Comisión de Presupuesto le permite participar en discusiones sobre asignaciones presupuestales, aunque no puede autorizar recursos de manera unilateral.

El Sindicato Único de Trabajadores de la UAS levantó posteriormente el paro después de recibir el pago de la quincena pendiente y compromisos relacionados con otras prestaciones.

Los trabajadores regresaron bajo protesta y advirtieron que podrían retomar las acciones si los acuerdos no se cumplen.

La solución permitió reanudar actividades, pero no eliminó los problemas financieros estructurales de la Universidad.

La aspiración ya es pública

Mientras desarrolla esa agenda legislativa, Mario Zamora ha expresado abiertamente su intención de competir nuevamente por la gubernatura de Sinaloa.

El legislador priista ha declarado que se encuentra preparado y que cuenta con respaldo para buscar la candidatura en 2027.

La definición lo coloca nuevamente en una ruta electoral que ya recorrió en 2021, cuando fue candidato a gobernador frente a Rubén Rocha Moya.

El escenario actual, sin embargo, presenta condiciones distintas.

Morena gobierna el estado, mantiene una amplia estructura territorial y concentra a varios aspirantes que buscan encabezar la candidatura oficialista.

La oposición, en contraste, todavía no define si participará dividida o si intentará construir una alianza entre partidos y sectores ciudadanos.

Zamora ha planteado la necesidad de organizar un proyecto que trascienda al PRI y convoque a ciudadanos que no necesariamente participan dentro de una estructura partidista.

Un reconocimiento surgido desde Morena

La presencia de Mario Zamora en la discusión rumbo a 2027 también fue reconocida por un actor vinculado con Morena.

Durante una visita a Mazatlán, Rodolfo Valenzuela Sánchez, quien promueve su propia aspiración dentro de la llamada Cuarta Transformación, mencionó a Zamora como un posible contrapeso opositor.

La declaración no representa una medición electoral ni un respaldo político.

Sí indica que el nombre del diputado federal comienza a aparecer dentro de los escenarios que algunos aspirantes del oficialismo contemplan al analizar la próxima competencia.

En política electoral, el reconocimiento de un adversario puede convertirse en un indicador de visibilidad, aunque no necesariamente de fortaleza suficiente para ganar una elección.

Lo que muestran las primeras encuestas

Una encuesta estatal publicada por CE Research en julio de 2026 colocó a Mario Zamora como el aspirante mejor posicionado dentro del PRI.

El estudio le atribuyó 26.6% de las preferencias entre los perfiles priistas incluidos en la medición.

Ese resultado fortalece su posición interna, pero no debe confundirse con una ventaja en la elección estatal.

En uno de los escenarios generales, Zamora apareció con 11.4%, detrás de distintos perfiles vinculados con Morena, PAN y Movimiento Ciudadano.

El estudio registró además un nivel de indecisión cercano a 38%, lo que refleja que una parte significativa de los ciudadanos consultados todavía no definía su preferencia.

La encuesta fue realizada mediante entrevistas telefónicas automatizadas y contó con una muestra de 400 personas.

Por el tamaño de la muestra y el momento temprano del proceso, sus resultados representan únicamente una fotografía temporal y no una proyección definitiva sobre la elección de 2027.

Ventaja interna, desafío estatal

Los datos muestran dos realidades distintas.

La primera es que Mario Zamora aparece como uno de los perfiles con mayor reconocimiento dentro del PRI.

La segunda es que el partido enfrenta una desventaja considerable frente a Morena en identificación partidista y capacidad territorial.

La aspiración de Zamora dependerá de que pueda ampliar su respaldo más allá de la estructura priista.

Para convertirse en un contendiente competitivo tendría que atraer a electores independientes, consolidar acuerdos con otras fuerzas, conectar con ciudadanos inconformes y presentar resultados verificables de su gestión legislativa.

No bastará con encabezar las preferencias internas de su partido.

El reto consiste en transformar una candidatura partidista en una alternativa electoral capaz de competir en todo el estado.

Una estrategia con varios frentes

Las acciones recientes de Mario Zamora permiten identificar una estrategia política basada en cuatro líneas.

La primera es el combate al uso irregular de recursos públicos, representado por su propuesta contra los “aviadores”.

La segunda es la atención de problemas que afectan directamente a las familias, como el costo de la electricidad.

La tercera es la intervención en asuntos institucionales sensibles, entre ellos la crisis financiera de la UAS.

La cuarta es la construcción anticipada de una plataforma rumbo a la gubernatura.

Cada tema tiene su propia lógica legislativa y social, pero en conjunto forman una narrativa orientada a presentar al diputado como un político activo, con capacidad de gestión y dispuesto a disputar el gobierno estatal.

El desafío de no repetir 2021

Mario Zamora ya cuenta con una ventaja que otros aspirantes no poseen: conocimiento público derivado de una candidatura previa.

Esa misma trayectoria también representa un desafío.

Una segunda postulación tendría que ofrecer algo distinto a la elección de 2021.

El legislador necesita demostrar que la experiencia anterior produjo aprendizaje, ampliación de alianzas y una agenda más conectada con las preocupaciones actuales de la población.

Su proyecto no puede depender únicamente del recuerdo de aquella campaña.

Tendrá que construir una identidad renovada, acreditar resultados y convencer a sectores que anteriormente no acompañaron su candidatura.

La oposición todavía no tiene una ruta definida

PRI, PAN y Movimiento Ciudadano mantienen agendas, aspirantes e intereses diferentes.

Hasta ahora no existe una alianza formal ni un acuerdo para presentar una candidatura común.

La construcción de un frente opositor implicaría resolver candidaturas, posiciones legislativas, gobiernos municipales y estrategias territoriales.

También requeriría evitar que la alianza sea percibida como un simple reparto entre partidos.

Mario Zamora ha hablado de integrar a ciudadanos y organizaciones sociales, pero ese planteamiento todavía debe traducirse en acuerdos concretos.

Su capacidad para convertirse en articulador dependerá de que otras fuerzas acepten reconocerlo como figura central y de que logre generar confianza fuera del PRI.

De la exposición a los resultados

Las iniciativas, exhortos y declaraciones permiten mantener presencia en la agenda pública.

Sin embargo, la viabilidad de un proyecto político también depende de los resultados.

La iniciativa contra los “aviadores” deberá avanzar en comisiones y conseguir apoyo legislativo.

La propuesta sobre techos solares tendrá que producir coordinación institucional y recursos.

La intervención relacionada con la UAS deberá contribuir a una solución financiera sostenible.

Cada avance puede fortalecer la imagen del legislador.

Cada propuesta que no produzca consecuencias concretas corre el riesgo de ser interpretada únicamente como posicionamiento electoral.

Mario Zamora ha conseguido entrar anticipadamente en la conversación sobre la sucesión de 2027.

Su agenda combina fiscalización del gasto, economía familiar, gestión institucional y construcción electoral.

Las mediciones consultadas lo colocan en una posición favorable dentro del PRI, pero todavía lejos de garantizar una competencia equilibrada frente a Morena.

El diputado enfrenta una tarea doble: consolidarse como el principal perfil opositor y demostrar que sus propuestas pueden convertirse en resultados.

La gubernatura no se definirá por una declaración, una iniciativa o una encuesta temprana.

Se definirá por la capacidad de construir alianzas, generar confianza y convencer a una mayoría de que existe una alternativa viable para Sinaloa.

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