Culiacán, Sinaloa.- Redacción de Soy Sinaloa
El diputado federal Mario Zamora informó sobre una reunión de trabajo celebrada en San Diego, California, con investigadores especializados en cannabis medicinal, salud pública y políticas de opioides. El encuentro abordó posibles modelos regulatorios para el desarrollo de medicamentos derivados de opioides terapéuticos y cannabis con fines médicos.
La Universidad de California en San Diego cuenta con uno de los principales centros de investigación sobre cannabis medicinal en Estados Unidos y fue sede de una reunión donde se discutieron alternativas regulatorias relacionadas con salud pública y desarrollo rural.
La discusión sobre el uso medicinal de derivados del cannabis y de ciertos opioides tiene antecedentes de más de dos décadas en América del Norte. En el año 2000 fue creado el Centro de Investigación de Cannabis Medicinal (CMCR) de la Universidad de California en San Diego, institución dirigida por el doctor Igor Grant y dedicada al estudio clínico de cannabinoides y sus aplicaciones terapéuticas.
En México, el marco regulatorio para cannabis medicinal avanzó en 2021 con la publicación del Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Control Sanitario para la Producción, Investigación y Uso Medicinal de la Cannabis y sus Derivados Farmacológicos.
De acuerdo con la información difundida por Zamora, la reunión celebrada en San Diego reunió a especialistas vinculados al CMCR para intercambiar experiencias sobre modelos regulatorios, investigación médica y control sanitario.
Entre los participantes señalados se encuentran los doctores Igor Grant, JH Atkinson, Tom Marcotte y David Grelotti, investigadores que forman parte de la estructura académica del CMCR. También fueron mencionados Joseph Friedman, Eric Leas y Ray Suhandynata, especialistas relacionados con salud pública, políticas de opioides y sistemas de trazabilidad.
La propuesta adquiere relevancia para Sinaloa debido a que organismos internacionales como la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) han identificado históricamente a la entidad como una de las zonas donde se han registrado cultivos de amapola en México.
En los últimos años, productores de regiones serranas han enfrentado la caída de precios y la disminución de mercados ilícitos asociados a este cultivo. Diversos especialistas, legisladores y académicos han planteado la necesidad de analizar alternativas productivas que permitan generar opciones legales para las comunidades rurales.
Dentro de ese contexto, Zamora ha promovido la discusión pública sobre la posibilidad de explorar esquemas regulatorios que permitan el aprovechamiento farmacéutico de determinados cultivos bajo supervisión gubernamental y sanitaria.
Actualmente no existe autorización federal para implementar en Sinaloa un esquema de reconversión productiva de amapola destinado a la fabricación de morfina médica.
Especialistas en salud pública coinciden en que cualquier modelo relacionado con opioides terapéuticos requiere controles regulatorios estrictos, mecanismos de trazabilidad, supervisión sanitaria permanente y cumplimiento de tratados internacionales.
La experiencia internacional muestra que la producción legal de medicamentos derivados de opioides únicamente opera bajo esquemas altamente fiscalizados por autoridades sanitarias nacionales e internacionales.
En México, cualquier avance en esta materia requeriría modificaciones regulatorias, autorizaciones federales, participación de autoridades sanitarias y coordinación con organismos especializados.
La discusión también se vincula con la necesidad de fortalecer el acceso a medicamentos para el tratamiento del dolor crónico y cuidados paliativos, una demanda que ha sido documentada por organismos médicos y de salud pública.
Según la información difundida por el legislador sinaloense, la reunión en San Diego tuvo como propósito intercambiar conocimientos científicos sobre el desarrollo de modelos regulatorios enfocados en salud pública, investigación médica y control sanitario.
El planteamiento presentado contempla analizar mecanismos relacionados con opioides terapéuticos, particularmente la producción de morfina médica bajo esquemas regulados, así como el estudio de aplicaciones clínicas del cannabis y del cannabidiol (CBD).
Las instituciones académicas involucradas cuentan con experiencia en investigación clínica. El Centro de Investigación de Cannabis Medicinal de la Universidad de California ha desarrollado estudios sobre dolor crónico, enfermedades neurológicas, salud mental, seguridad vial y aplicaciones terapéuticas de cannabinoides.
La participación de especialistas en políticas públicas, salud pública y control de calidad permitió incorporar perspectivas relacionadas con regulación sanitaria, trazabilidad y vigilancia farmacéutica.
Hasta el momento no existe evidencia pública que confirme la aprobación de un programa binacional específico para la reconversión de amapola en Sinaloa ni la autorización de un esquema operativo para la producción de morfina médica derivada de cultivos sinaloenses.
Lo que sí puede verificarse es la existencia de los investigadores mencionados, la actividad académica del CMCR y la vigencia del marco regulatorio mexicano para cannabis medicinal.
La discusión ocurre en un momento en que diversos países revisan sus políticas sobre sustancias controladas desde enfoques de salud pública. Estados Unidos, Canadá y varios países europeos han desarrollado marcos regulatorios para cannabis medicinal, mientras que organismos internacionales continúan evaluando modelos para garantizar el acceso a medicamentos derivados de sustancias sujetas a fiscalización.
Para México, el debate adquiere relevancia por la necesidad de atender simultáneamente retos de seguridad, salud pública y desarrollo económico en regiones rurales donde históricamente han existido cultivos vinculados a mercados ilícitos.
En Sinaloa, la conversación también se inserta en la búsqueda de alternativas económicas para comunidades agrícolas y en el análisis de mecanismos que permitan fortalecer la legalidad mediante actividades productivas sujetas a supervisión institucional.
La reunión sostenida por Mario Zamora con investigadores de la Universidad de California en San Diego forma parte de una agenda orientada a analizar experiencias internacionales relacionadas con cannabis medicinal y opioides terapéuticos.
La existencia de los especialistas, del Centro de Investigación de Cannabis Medicinal y del marco regulatorio mexicano sobre cannabis medicinal puede verificarse documentalmente. Sin embargo, no existe evidencia pública que confirme la autorización de un programa de reconversión de amapola sinaloense para la producción de morfina médica ni la implementación de un esquema binacional en operación.






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