Soy Sinaloa. Mazatlán Diciembre 2025
En un país donde la discusión pública suele diluirse entre la coyuntura, pocas figuras logran sostener una agenda clara, verificable y consistente. La última quincena de noviembre de 2025, el diputado federal por Sinaloa, Mario Zamora Gastélum, concentró su actividad en tres frentes que, aunque distintos, comparten un mismo eje: proteger la economía sinaloense y abrir nuevas rutas de inversión para el estado.
Durante estas dos semanas, su presencia legislativa y territorial exhibió algo poco frecuente: una estrategia alineada, donde cada acción responde a una necesidad concreta del estado. Esto no es una interpretación; está sustentado en declaraciones públicas, posicionamientos oficiales y registros mediáticos verificables.
1. Defensa directa del bolsillo sinaloense: la discusión sobre la tenencia
El 20 de noviembre, Zamora fue una de las voces más firmes contra la propuesta nacional de restablecer la tenencia vehicular. Su postura se basó en un argumento verificable:
- Este impuesto fue eliminado en Sinaloa hace casi una década.
- El Presupuesto de Egresos 2026 no contempla incrementos reales significativos para compensar una nueva carga fiscal.
Su mensaje público —incluida la exhortación al gobernador Rubén Rocha Moya para no aceptar presiones federales— colocó sobre la mesa un elemento clave: la política fiscal debe proteger el ingreso de las familias, especialmente en un año donde el costo de vida ha aumentado.
Zamora no improvisó; actuó con datos del presupuesto ya aprobado y con claridad sobre el impacto estatal. Aun desde la oposición, su postura tuvo eco en la agenda local y en la discusión mediática nacional.
2. Acompañamiento al campo sinaloense en medio de una tensión histórica
En plena ola de protestas agrícolas y cierres carreteros en más de 20 estados, Zamora se reunió con productores sinaloenses y reiteró las cifras que el propio sector ha difundido:
- Sinaloa solicitó 7 mil millones de pesos para comercialización de maíz.
- El Presupuesto 2026 asignó alrededor de 640 millones, menos del 10% de lo requerido.
Es un dato verificable, y Zamora lo colocó con precisión en su mensaje: el problema no es político, sino estructural.
Además, recordó otro hecho documentado:
La desaparición de Financiera Rural y los esquemas de agricultura por contrato, que durante décadas dieron certidumbre a productores.
En un momento de movilización nacional, Zamora apostó por una ruta distinta: unidad de legisladores sin distinción de partido y búsqueda de acuerdos realistas. No agitó el conflicto; lo ordenó.
3. Gestión internacional para consolidar inversión minera en Sinaloa
Quizá su actividad más estratégica —y la más reconocida públicamente por el gobernador Rocha Moya— fue su trabajo de gestión para el proyecto Santo Tomás, en Choix.
Entre el 26 y 29 de noviembre sostuvo reuniones en:
- San Antonio, Texas, con el Grupo Minero Secopsa.
- De forma virtual, con la firma canadiense Oroco Resource Corp., propietaria del proyecto.
Son contactos reales, documentados y confirmados públicamente. No son giras simbólicas:
Se trata de un proyecto de cobre de escala regional, con estudios ambientales en proceso y con potencial de integrarse al corredor logístico hacia Topolobampo.
El gobernador Rocha, en su comparecencia del 28 de noviembre, reconoció en tribuna el trabajo del legislador. Un hecho inusual en el clima político actual. La cooperación entre un gobierno estatal de Morena y un diputado federal del PRI confirma algo que pocas veces se reconoce: cuando Sinaloa está por encima de la competencia partidista, la política funciona.
4. Una constante: poner a Sinaloa al centro
Lo ocurrido en estas dos semanas muestra una intención clara y verificable:
- Una postura fiscal clara.
- Una agenda agrícola técnica y con datos.
- Una gestión económica internacional con resultados observables.
- Reconocimiento público del Ejecutivo estatal.
No se trata de discursos aislados, sino de una línea de trabajo que articula ingreso familiar, ingresos del productor e ingreso regional.
En un momento nacional marcado por protestas, tensiones fiscales y reacomodo político tras la aprobación del Presupuesto 2026, Mario Zamora aparece como una figura que combina crítica con gestión, firmeza con coordinación y oposición con responsabilidad institucional.
Si algo dejan estas dos semanas, es la evidencia de que Sinaloa necesita representantes capaces de estar en el territorio, en el Congreso y en el extranjero, sin perder el hilo conductor: que cada acción tenga un impacto real en la vida económica del estado.









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