En plena ola de desapariciones forzadas en Mazatlán, el secretario federal Omar García Harfuch encabezó una reunión de seguridad en Sinaloa. La visita coincidió con la renuncia de Ricardo “Pity” Velarde, secretario estatal vinculado a un bar investigado por la desaparición de un joven turista. La estrategia de seguridad de los tres niveles de gobierno muestra resultados limitados ante la crisis.
En una visita marcada por la urgencia del contexto de violencia en Sinaloa, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, se trasladó a Mazatlán para encabezar un encuentro del gabinete de seguridad en la región militar del estado. Allí se dio cita con mandos de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Guardia Nacional y autoridades estatales para abordar la crisis delictiva en la entidad. Revista Espejo+2AFmedios .- Agencia de Noticias+2
La reunión ocurre en un escenario de creciente alarma pública: en Mazatlán se contabilizan al menos seis desapariciones de turistas nacionales en bares y antros en los últimos meses, siendo el caso más mediático el de un joven duranguense llamado Carlos Emilio, visto por última vez en un establecimiento nocturno ligado al empresario y funcionario estatal “Pity” Velarde. Animal Politico+2sdpnoticias+2
Poco después del encuentro de seguridad, Ricardo “Pity” Velarde anunció su separación del cargo como secretario de Economía de Sinaloa, en una decisión que —según fuentes— está directamente vinculada con la presión por el esclarecimiento del caso de desaparición en el bar bajo su propiedad. El Sol de México+1
Un contraste entre discurso y realidad
Durante su visita, García Harfuch destacó cifras como la detención de 1,805 personas en la entidad, el aseguramiento de 3,905 armas y rutas de droga destruidas, así como una reducción del 46.4 % en homicidios dolosos promedio diario desde julio de 2025. En Mazatlán, puntualizó, la baja alcanza hasta 75 % desde enero. AFmedios .- Agencia de Noticias
No obstante, el foco en desapariciones forzadas —un fenómeno particularmente grave— pone en evidencia que los indicadores de aseguramientos y homicidios no reflejan necesariamente una contención real del terror que viven víctimas y familias. Una diputada local acusó al gobierno de “terrible e indignante indiferencia” frente a las desapariciones en el puerto. elsoldemazatlan.com.mx
Qué implican los hechos
- La visita del secretario federal pretende dar una muestra de coordinación y de mando, pero ocurre al mismo tiempo que estallan escándalos de desapariciones en Mazatlán, lo cual debilita la narrativa de control.
- La renuncia de Velarde abre interrogantes sobre las conexiones entre el poder político-estatal, el negocio de entretenimiento nocturno en Mazatlán y la incursión del crimen organizado, lo que torna más compleja la estrategia oficial.
- Si bien los números oficiales muestran reducciones formales, la impunidad, el miedo social y la falta de resultados tangibles en la búsqueda de los desaparecidos revelan que la estrategia de los tres órdenes de gobierno (federal, estatal y municipal) sigue siendo infructuosa en materia de protección de derechos humanos y pacificación real.
Conclusión
La presencia de Omar García Harfuch en Mazatlán tenía que ver con enviar un mensaje de firmeza. Sin embargo, el contexto —con desapariciones recientes, un funcionario estatal renunciado y persistencia de la violencia— demuestra que el mensaje no se traduce todavía en resultados. El reto no es sólo disminuir homicidios o mostrar incautaciones, sino resolver desapariciones, reestablecer la confianza social y que el aparato institucional deje de producir titulares para generar justicia. En ese sentido, la visita será recordada más por lo que ocurre alrededor que por los anuncios que se hicieron.









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