El costo del silencio: miedo, fe y vida diaria en Sinaloa

En calles donde el miedo se volvió rutina, miles de sinaloenses siguen trabajando, criando hijos y soñando. No porque no teman, sino porque aprendieron a vivir con el corazón en guardia.

En Sinaloa, la vida no se detiene, aunque el miedo respire cerca. Cada amanecer, miles de personas salen a trabajar, llevan a sus hijos a la escuela y regresan con el alma en alerta. El miedo no se ve, pero se siente. A veces suena como una moto que pasa despacio o como un silencio más largo de lo normal.

La rutina bajo vigilancia

Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Seguridad (ENVIPE 2025), el 74.2 % de los sinaloenses siente que vivir en su ciudad es inseguro. En Culiacán, el 81 % evita salir de noche; en Mazatlán, el 68 % cambió rutas o lugares de reunión; en Ahome, la mayoría evita portar dinero o celulares en público.

El costo emocional

“Uno se acostumbra a escuchar balazos y seguir comiendo”, dice María, comerciante de Los Mochis. “Pero cuando ves que tus hijos brincan con cualquier ruido, sabes que no está bien.” El miedo cotidiano se traduce en estrés, ansiedad y desconfianza comunitaria. Médicos de salud mental en el IMSS de Sinaloa confirman que las consultas por crisis de ansiedad se incrementaron un 38 % desde 2021.

Fe y esperanza como refugio

En medio de todo, las iglesias, colectivos ciudadanos y grupos juveniles se convirtieron en refugio moral. En colonias como Las Quintas y Urbi Villa del Rey, vecinos han organizado redes de vigilancia vecinal y oraciones comunitarias. “No dejamos de creer en que el bien es mayoría”, dice un sacerdote en Mazatlán.

Conclusión

En Sinaloa, la gente no calla por cobardía, sino por supervivencia. Pero en cada acto de resistencia diaria —un padre que sale a trabajar, una madre que sigue educando, un joven que emprende— hay un mensaje silencioso: seguimos vivos, seguimos de pie.


Fuentes: INEGI – ENVIPE 2025; SSP Sinaloa; entrevistas ciudadanas (Mazatlán, Culiacán, Ahome); Red Estatal de Psicólogos Comunitarios (2025).

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