CULIACÁN, SIN.- El discurso de «cero corrupción» se ha derrumbado, no en México, sino en las oficinas del Departamento de Estado en Washington. En una acción sin precedentes que representa una humillación internacional para el gobierno, Estados Unidos ha revocado la visa a cerca de 50 políticos y exfuncionarios mexicanos , la mayoría vinculados al partido Morena ya la pasada administración, por su presunta participación en actos de «corrupción significativa» y nexos con el crimen organizado.
La medida, confirmada por agencias de noticias internacionales y fuentes diplomáticas, es un misil directo a la línea de flotación de la autodenominada «Cuarta Transformación». Mientras en México se predica la honestidad y se protege a los implicados en escándalos como el megafraude de Segalmex o la red de «huachicol fiscal» , en Estados Unidos se les cierra la puerta en la cara.
Según los informes, la lista de los sancionados es un «quién es quién» de la élite política de la 4T, incluyendo a exgobernadores, exsecretarios de estado y legisladores que, hasta ahora, han gozado de total impunidad en nuestro país. Aunque los nombres no han sido revelados oficialmente por Washington debido a leyes de confidencialidad, la acción se basa en la sección 7031(c) de la ley estadounidense, una herramienta diseñada para castigar a funcionarios extranjeros corruptos negándoles la entrada a ellos ya sus familiares directos.
Esta revocación masiva no es un asunto migratorio, es un contundente mensaje político. Es la evidencia de que la paciencia de nuestro principal socio comercial se ha agotado ante la falta de resultados reales en el combate a la corrupción y el crimen organizado.
La acción de Estados Unidos exhibe una verdad innegable: la justicia que en México se niega, en el extranjero se aplica. Mientras aquí se les premia con cargos y se les protege con discursos, allá se les castiga y se les exhibe. Para casi 50 políticos, el sueño americano ha terminado; para México, es el amargo despertar a la realidad de que la factura de la corrupción, tarde o temprano, siempre llega.









Deja una respuesta