CULIACÁN, SIN.- Es la máxima contradicción de un gobierno que predica la austeridad: mientras Petróleos Mexicanos (PEMEX), la empresa de todos los mexicanos, se ahoga en una deuda de más de 100 mil millones de dólares y su producción se desploma, la administración federal ha roto todos los récords de envíos de combustible a Cuba, en operaciones opacas que se asemejan más a un regalo millonario que a una venta comercial.
La generosidad con el régimen cubano contrasta brutalmente con la precariedad en casa. Investigaciones basadas en datos de aduanas y seguimiento satelital de buques cisterna revelan una escala de envíos asombrosa. Tan solo en un mes, entre mayo y junio de 2025, se documentaron 39 cargamentos de crudo y gasolinas por un valor superior a los 850 millones de dólares, una cifra que casi iguala el total de lo enviado en los dos años anteriores.
El vehículo para esta operación es una filial de PEMEX irónicamente llamada «Gasolinas Bienestar S.A. de C.V.», un nombre que evoca un programa fallido que prometía combustible barato para los mexicanos, pero que en la práctica se ha convertido en el instrumento para desviar recursos a un gobierno extranjero.
Mientras los barcos parten repletos hacia La Habana, PEMEX se desmorona. Su producción de crudo ha caído un 11.5% anual, su deuda con proveedores crece y su capacidad operativa está en crisis. Peor aún, mientras se regala el combustible, estados como Nuevo León o Chiapas han reportado problemas de desabasto en sus gasolineras.
Analistas internacionales y reportes financieros son claros: es «poco probable» que Cuba esté pagando el valor real de estos hidrocarburos. Aunque el gobierno mexicano lo disfrace de «ayuda humanitaria», en los hechos se trata de un subsidio masivo que sale directamente del bolsillo de los mexicanos para sostener a un régimen aliado. Es la hipocresía de la «pobreza franciscana» en su máxima expresión: austeridad para los de casa, derroche para los amigos.









Deja una respuesta