Una Madre de Rodillas: La Imagen que Exhibió el Fracaso de la 4T en la Crisis del Cáncer Infantil

CULIACÁN, SIN.- Hay imágenes que encapsulan una tragedia nacional. El 13 de octubre de 2021, una de ellas sacudió la conciencia de México: Andrea González, madre de un niño con cáncer, se arrodilló en el pleno de la Cámara de Diputados, suplicando por los medicamentos que el gobierno de la «Cuarta Transformación» les había negado. Su gesto de desesperación no fue un hecho aislado; Fue el clímax de una crisis de desabasto que comenzó en 2018 y que, a la fecha, sigue cobrando vidas en silencio.

La crisis del cáncer infantil es, quizás, la mancha más dolorosa del sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Lo que inició como una promesa de combatir la corrupción en la compra de medicamentos, se convirtió en una pesadilla para millas de familias. La decisión de centralizar las compras y el cierre abrupto de laboratorios clave en 2019 provocaron una disrupción fatal en la cadena de suministro. El metotrexato, la vincristina y otros fármacos esenciales para las quimioterapias simplemente desaparecieron de los hospitales públicos.

La imagen de la madre arrodillada, a la que la diputada panista Ana María Esquivel cedió su voz en la tribuna, fue la explosión mediática de una lucha que los padres ya llevaban años librando en las calles. Durante años, bloquearon aeropuertos y avenidas, gritaron afuera de Palacio Nacional y rogaron por una solución, solo para ser recibidos con indiferencia y acusación de ser «manipulados» por la oposición.

A pesar de que el gobierno ha declarado el fin del desabasto en múltiples ocasiones, la realidad es otra. Organizaciones como «Nariz Roja» y colectivos de padres continúan denunciando la falta intermitente de tratamientos. La transición al IMSS-Bienestar ha generado nuevos focos de incertidumbre y la promesa de un sistema de salud «como el de Dinamarca» suena como una burla cruel para quienes siguen luchando día a día por conseguir una quimioterapia.

El gesto de Andrea González no debe ser olvidado. No fue solo el ruego de una madre; Fue la denuncia silenciosa y contundente de un Estado que, en su afán de transformar, se olvidó de lo más básico: proteger la vida de sus niños.

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