FONDEN: ¿Adiós a la Corrupción o Desamparo ante Desastres? La Verdad Detrás de su Eliminación

El Fondo de Desastres Naturales (FONDEN) fue durante años la herramienta financiera clave del Estado mexicano para enfrentar huracanes, sismos e inundaciones. Sin embargo, en 2021, el gobierno federal lo eliminó bajo la bandera de la austeridad y el combate a la corrupción. Hoy, a años de su desaparición, la pregunta sigue en el aire: ¿fue un golpe a un nido de corrupción o se dejó a los mexicanos desprotegidos ante la próxima catástrofe?


¿Qué Era y Cómo Operaba?

El FONDEN era un fideicomiso que permitía al gobierno disponer de recursos de manera inmediata tras un desastre natural. Operaba bajo dos esquemas:

  • Declaración de Emergencia: Se activaba para atender las necesidades más urgentes de la población, como vida y salud, mediante la entrega directa de insumos como comida, agua y medicamentos.
  • Declaración de Desastre: Liberaba fondos para la reconstrucción de infraestructura pública dañada, cofinanciando hasta en un 50% las obras estatales.

Las Luces: El Argumento del Gobierno

La administración actual justificó su eliminación argumentando que el FONDEN era un «hoyo negro» de corrupción, plagado de sobreprecios y desvío de recursos. Las supuestas ventajas del nuevo esquema son:

  1. Combate a la corrupción: Se eliminó un fideicomiso que permitía la discrecionalidad y el enriquecimiento ilícito.
  2. Menos burocracia: Se argumenta que la ayuda ahora fluye más rápido a través de partidas directas del presupuesto.
  3. Ahorro de recursos: El dinero del fondo se reasignó a otros proyectos prioritarios.
  4. Control centralizado: El gobierno tiene ahora un control más estricto sobre el gasto en desastres.

Las Sombras: La Realidad para los Afectados

A pesar de los argumentos oficiales, la eliminación del fondo ha generado críticas y consecuencias negativas que ya se han resentido en desastres recientes:

  1. Sin «bolsa» para emergencias: Ya no existe un fondo de dinero reservado exclusivamente para desastres, lo que obliga a depender del presupuesto disponible y retrasa la respuesta.
  2. Incertidumbre legal: El nuevo esquema carece de reglas claras, generando incertidumbre para los gobiernos locales sobre cómo y cuándo recibirán ayuda.
  3. Mayor riesgo para los estados: La responsabilidad financiera recae ahora más en los estados y municipios, que podrían no tener la capacidad para enfrentar una catástrofe de gran magnitud.
  4. retroceso en Protección Civil: Expertos y agencias internacionales consideraron al FONDEN, con todo y sus fallas, un modelo financiero avanzado para la gestión de desastres.

La realidad es que, mientras la corrupción del FONDEN era un problema innegable, su eliminación ha dejado un vacío de incertidumbre. La próxima gran emergencia será la verdadera prueba de si la cura no resultó ser peor que la enfermedad.

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