CULIACÁN, SIN.- El gobierno que prometió un palacio de cristal ha terminado construyendo un muro de opacidad. Bajo el pretexto de la «seguridad nacional» y otros resquicios legales, la autodenominada «Cuarta Transformación» ha clasificado y reservado por años la información sobre sus mayores escándalos de corrupción y sus obras más emblemáticas, traicionando su principal promesa de transparencia.
Lejos de rendir cuentas, la administración ha optado por echarle candado a los expedientes que más incomodan, creando un sistema donde la ley, diseñada para transparentar, ahora sirve para encubrir.
Segalmex: La Corrupción Bajo Sello de «Reservado»
El caso más flagrante es el del fraude en Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex), el mayor desfalco del sexenio. Mientras se acumulan las denuncias por un desvío de más de 15 mil millones de pesos, el gobierno tomó una decisión insólita: el grupo intersecretarial creado para «investigar» el caso reservó la información por 5 años. En la práctica, se auto-otorgaron un permiso para no informar sobre cómo se investiga el mayor acto de corrupción de su gestión.
El «Decretazo» de la Opacidad: Tren Maya y Dos Bocas
Para blindar sus megaproyectos, el gobierno recurrió a una jugada maestra de la burocracia: el «decretazo». En noviembre de 2021, un acuerdo presidencial declaró todas las obras prioritarias como de «interés público y seguridad nacional». Esta herramienta legal se ha convertido en la excusa perfecta para negar el acceso a contratos, costos reales, estudios de impacto ambiental y cualquier dato que permita el escrutinio ciudadano sobre el Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas y el AIFA.
Vacunas COVID-19: Secretos de Salud Pública
Ni siquiera la mayor crisis sanitaria del siglo se salvó de la opacidad. Los contratos firmados con las farmacéuticas para la compra de vacunas contra el COVID-19 fueron clasificados como información reservada por 5 años, bajo el argumento de la confidencialidad comercial y la seguridad nacional. La decisión impidió a los mexicanos conocer cuánto se pagó, a quién y bajo qué condiciones, en una de las compras públicas más grandes de la historia.
El patrón es claro. Del PRI al PAN y ahora con Morena, la promesa de transparencia se rompe frente a la primera crisis. La «Cuarta Transformación» no ha sido la excepción; ha perfeccionado el método, utilizando el propio andamiaje legal para garantizar que sus secretos permanezcan bien guardados.









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