CULIACÁN, SIN.- La paciencia de los culiacanenses con las constantes fallas en los servicios de agua potable y alcantarillado ha llegado a un punto crítico. El dirigente del Frente Cívico Sinaloense, Noé Heredia, exigió públicamente la destitución del gerente general de la JAPAC, argumentando una gestión deficiente de un presupuesto de mil 500 millones de pesos que no se ha traducido en soluciones para la ciudadanía.
La crítica se centra en la incapacidad de la junta para resolver problemas endémicos que afectan la calidad de vida en la capital, como los constantes colapsos del drenaje, la mala calidad del agua en algunas zonas y la lenta respuesta a las fugas. Heredia fue más allá y calificó al presidente municipal como «el nuevo Niño Perdido de Culiacán», en una dura crítica a su supuesta desconexión con los problemas reales de la gente.
Esta exigencia se suma a las quejas ciudadanas que inundan las redes sociales y a los llamados de atención de la propia JAPAC, que recientemente insistió a la población en no arrojar toallitas húmedas y otros objetos al drenaje, ya que son la principal causa de los taponamientos que luego generan brotes de aguas negras en las calles.
Para los críticos, sin embargo, culpar a los ciudadanos es una salida fácil que oculta la falta de inversión en la modernización de una red de drenaje obsoleta y la ausencia de una estrategia integral para sanear la junta. La exigencia de un cambio en la dirección de la JAPAC refleja el hartazgo de una población que paga puntualmente por un servicio que, a todas luces, es deficiente.









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