CIUDAD DE MÉXICO.- En un intento por defender el legado energético del sexenio pasado, la Gobernadora de Veracruz y exsecretaria de Energía, Rocío Nahle, afirmó categóricamente que «si alguien combatió el huachicol fiscal, fue AMLO». Sin embargo, una revisión de los datos oficiales y análisis de expertos revela una realidad completamente opuesta: durante esa administración, el contrabando de combustibles no solo no se detuvo, sino que se disparó a niveles históricos.
Mientras el gobierno anterior celebraba una supuesta victoria contra el robo de combustible en los ductos, un negocio ilícito mucho más sofisticado y redituable florecía en las aduanas del país: el «huachicol fiscal». Este delito consiste en importar gasolinas y diésel sin pagar los impuestos correspondientes (IEPS e IVA).
Las Cifras del Desfalco
Lejos de ser combatido, este contrabando se consolidó como el principal drenaje de recursos del sector. Según estimaciones de la Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (ONEXPO), las pérdidas para el erario público por este ilícito alcanzaron una cifra récord de entre 200 y 250 mil millones de pesos anuales.
Esta cantidad demuestra el fracaso en el combate a este tipo de corrupción y supera con creces las pérdidas que se registraban por el robo en ductos.
Una Contradicción Evidente
La declaración de la Gobernadora Nahle, emitida para defender la gestión federal, choca de frente con la realidad que han denunciado los propios empresarios del sector. La Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN) ha señalado en repetidas ocasiones cómo este contrabando genera una competencia desleal que quiebra a gasolineros establecidos.
Así, mientras el discurso oficial presume un combate frontal a la corrupción, los números cuentan una historia de omisión y fracaso. La afirmación de la Gobernadora de Veracruz no parece ser un reflejo de la realidad, sino un intento de reescribir una historia donde el verdadero «huachicol», el de cuello blanco, operó con una impunidad sin precedentes.








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