Texto para la publicación:
La carretera Mochis-Topolobampo se ha convertido en un cementerio para nuestros deportistas, y la incompetencia de las autoridades es la lápida. El reciente «accidente» de Alberto «I» no es un hecho aislado, es un eco macabro de la tragedia de la joven ciclista Paulina y su entrenador Julio César en 2020. ¿Les suena familiar?
El patrón es descarado y ofensivo:
- Misma carretera mortal.
- Mismos conductores borrachos e irresponsables al volante.
- Misma cobardía al huir del lugar.
- Misma lentitud de una justicia que solo reacciona cuando la gente grita en las calles.
¿De qué sirven las promesas de «más vigilancia» si la historia se repite una y otra vez? El caso de Paulina terminó con una sentencia que supo a poco, ¿qué podemos esperar ahora para Alberto? Las autoridades no solo fallan en prevenir, sino que fallan en castigar con la severidad que estos crímenes merecen.
Desde Soy Sinaloa lo decimos claro: Esto no es una fatalidad, es una negligencia criminal institucionalizada. La sangre de nuestros ciclistas mancha el asfalto y las manos de quienes deberían protegerlos.
¡No queremos más reuniones para la foto ni patrullas temporales! Exigimos una reforma vial, infraestructura segura para ciclistas y penas ejemplares para los asesinos al volante.
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